¿A quién le conviene el levantamiento anticipado de la cuarentena?

Nos tomó por sorpresa el decreto presidencial 593 que establece cambios en el calendario de la cuarentena, que inicialmente iba hasta el 11 de mayo, pero que ahora se empieza a levantar de manera paulatina (dos semanas antes). Inicialmente aplica para las manufacturas y la construcción. Pero para que estos puedan operar necesitan de otros servicios e insumos. Esto, de alguna manera, implicará que las ciudades recobren su actividad comercial con un gran movimiento de personas en las calles con los consecuentes riesgos a los que nos sometemos todos.

La decisión de Duque se fundamenta en la presión del sector financiero; ellos no quieren dejar de ganar o que los créditos hipotecarios que hace el sector de la construcción se vuelvan impagables. De igual manera ocurre con el sector manufacturero que está vinculado al mismo círculo financiero. Esta determinación apresurada evidencia el siniestro canje de dinero a cambio de arriesgar la vida.

Debemos tener en cuenta que en Colombia aún no hemos llegado al pico de la curva de infectados, antes por el contrario, estamos en pleno ascenso, por eso es muy aventurado sacar a 7 millones de personas a las calles. Vemos que hay una fuerte presión de parte de estos sectores de la economía para poner en movimiento sus negocios. No quisieron aguantar dos semanitas que nos faltaban para mitigar el riesgo.

Si bien los empresarios tienen la obligación de garantizar las medidas de bioseguridad para sus trabajadores, los riesgos son latentes porque en los espacios de trabajo las personas estarán muy cerca unos de otros, por más precauciones que se tengan, lo que seguramente va a repercutir en que haya más contagios y muertes, que en un estado de aislamiento.

En las ciudades grandes no ha dejado de operar el servicio de transporte masivo, como el Metro de Medellín o el Transmilenio en Bogotá, pero en las pequeñas se suspendió por completo; ahora ya vemos mayor demanda de este servicio, con las consecuentes aglomeraciones.

A su vez, los alcaldes y gobernadores, por directriz de la Presidencia de la República, tuvieron que sacar sus respectivos decretos con los cuales se toman nuevas orientaciones como las excepciones para la movilidad para actividades específicas y darle continuidad al pico y cédula. Sin embargo, las ventas ambulantes en los últimos días han crecido ostensiblemente, y con justa razón; se vuelve insostenible la vida familiar y hay que salir a buscar el pan de cada día en las calles.

En lo que tiene que ver con el sistema de salud vemos que no tenemos una capacidad instalada para atender un número cada vez más creciente de personas infectadas, lo que llevaría, eventualmente, a que la asistencia médica colapse y quedar a la buena de Dios, en las calles, como ha ocurrido en otras ciudades, como Guayaquil, Ecuador, que fue un caso muy particular porque los hospitales no dieron abasto. Y más penoso aun cuando hemos visto que los periodistas, en plena presentación de los reportajes, se ahogaban en llanto.

En lo que tiene que ver con el sector educativo, también nos hemos visto a gatas por la falta de conectividad. Se ha puesto en evidencia que en nuestro país las diferencias son abismales; mientras una persona se traslada de un lugar a otro del mundo, en modernos medios de transporte, hay muchos niños que no pueden navegar en internet por falta de conectividad.

Pero el gobierno no tiene el mínimo empacho para comprar tanques de guerra para un eventual conflicto bélico con nuestros hermanos venezolanos; intervención militar agenciada desde los Estados Unidos para satisfacer el capricho de Donald Trump. Ese gasto debería invertirse en darle de comer a miles de bocas hambrientas que pasan la más elemental de las necesidades: comer.

No obstante, los capataces de la contratación no perdieron oportunidad para robar, abusando de las facultades de las que fueron investidos. Y el departamento de Nariño no ha sido la excepción cuando las autoridades de control descubrieron que en los mercados que se repartían aparecen productos ecuatorianos de contrabando y sobrecostos por concepto de transporte. Ni siquiera la desgracia humana la perdonan.

Por consiguiente, el número de contagios será superior al que se hubiera dado si se mantenía la cuarentena total; situación que se ve agravada por las deficiencias en el sistema de salud y la desvergonzada corrupción. Como dijo Duque, son unas ratas de alcantarilla.

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