Las encuestadoras en Colombia no han sido muy afortunadas. En las últimas elecciones se han pifiado la mayoría, de allí los serios reparos y la poca confianza que tienen. Hace cuatro años también Petro arrasaba, incluso con mayores porcentajes, mientras Duque no pasaba de lugares secundarios, muy lejos de lo pronosticado por los sondeos. Las encuestas acertaron poco o nada. Pero a pesar de ello siguen teniendo vigencia y acogida, así sea para el autoengaño, algo típico de políticos egocéntricos.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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