Hace ya casi seis años que inicio la reacción conservadora a la transformación estructural de Colombia. Este proceso en gran medida fue desencadenado por los diálogos de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las extintas FARC-EP y su consiguiente concreción en el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, el cual compromete desde su firma al Estado colombiano a realizar una serie de reformas históricamente aplazadas, entre ellas, quizás la que contenga el mayor sustrato ético, filosófico y político, aquella que destierra del ejercicio político a la violencia, venga de donde provenga.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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SOBRE EL AUTOR
Juan Pablo Torres Henao
Politógolo de la Pontificia Universidad Javeriana y abogado de la Universidad Nacional de Colombia, con Especialización en Derecho Constitucional, Maestría en Estudios Políticos Latinoamericanos y candidato a Doctor en Historia de la misma universidad. Énfasis de formación en teoría y filosofía política, historia del conflicto armado y transiciones políticas. Experiencia de trabajo en la formulación de políticas publicas e iniciativas legislativas para organizaciones de victimas y población en proceso de reincorporación.
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