Escuchando nota
Pablo Emilio Obando A.
Jerome Sanabria ha abierto una puerta que muchos prefieren mantener cerrada.
No por su juventud, sino por la inmadurez de sus palabras.
El debate es claro: ¿la juventud es renovación o simple reemplazo?
El gobierno anterior fue criticado por rodearse de jóvenes influencers sin suficiente experiencia. Se habló de innovación, pero para muchos fue improvisación.
Hoy se repite la fórmula con otros rostros y discursos. ¿Cambian las prácticas o solo los protagonistas?
Gobernar no es tener seguidores ni viralidad, sino criterio, responsabilidad y capacidad de decisión.
Las redes amplifican voces, pero no garantizan razón.
Los jóvenes deben llegar al poder, pero juventud no es sinónimo de preparación.
El mérito no tiene edad, ni la incompetencia tampoco.
Cambiar personas sin cambiar la lógica del poder es continuismo. No basta con cambiar caras o discursos.
El verdadero cambio ocurre cuando el mérito supera la popularidad y la preparación a la viralidad.
El periodismo tampoco puede reducirse a lógica de redes: el influencer busca impacto, el periodista busca verdad.
Por eso la pregunta es inevitable:
¿estamos ante una renovación real o ante el reciclaje del poder con nuevos rostros?




