Crónica de una rodada de altura en Pasto

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A semanas de un colorido, estético y femenino encuentro las organizadoras caminaban más de lo normal, volteando por la ciudad, subiendo y bajando gradas, carteando a cuanta entidad  y empresa privada para que brindara apoyo para materializar un sueño en su cuarta oportunidad de conmemorar la vida misma de la mujer. Reuniendo así a cuantas sureñas se encontraran  para dar un merecido paseo por la ciudad, lejos del estrés de sus asfaltadas calles, sin preocuparse por el rubor de sus mejillas o lo alborotado de su cabello, siendo simplemente mujeres.

 

Perfectas en cada gestión encomendada  y al mismo tiempo desprevenidas aplaudiendo espontáneamente en  un emoticon de whats app o Facebook con cada patrocinio conseguido, festejando anticipadamente que ya eran 100, 200  y más mujeres inscritas para la IV Rodada de Altura a celebrarse en la ciudad de Pasto.  

 

14 de marzo de 2015

Amaneciendo con el llamado despertador de mí hija planeaba el día, intentando ordenar en mi mente todas aquellas actividades que se venían, vislumbrando tomar con el lente de mi cámara todas las sonrisas y miradas de las invitadas al evento; no sin antes buscar la pinta perfecta para Gemma, las medias negras para mí y los girasoles para mi bicicleta. Este año era el mejor, tenía la mejor copilota a mi lado.

 

Mañana de sábado perfecta con un sol radiante, como si nos abriera un telón majestuoso dispuesto a acompañar los arreglos, los tacones, el cepillado del pelo y las ganas contagiosas de todas las mujeres. En el parque Nariño ya se encontraban los fieles caballeros que acompañaron esta actividad cívica, cuadrando  mesas, cintas, sonido y computadores para que sus espectadores se sintiesen cómodas en la inscripción y posterior recorrido. Mientras tanto yo pedaleaba afanada por el centro de la ciudad buscando “poncheras” o “canguros” como decía el maestro que instalaba el banco de bebé para mi bicicleta, palabras más palabras menos una cinta semigruesa utilizada para sujetar.

 

10 a.m. y aún sin arreglarme seguía en el taller, mi hija pacientemente esperaba y yo seguía pegando flor a flor en la canasta, buscando transfomar mi alegría en unas amarillas flores. En ese instante me preguntaba que al igual que yo cientos de mujeres hacían lo mismo, buscando sutilmente cada detalle para verse y sentirse bellas. Las mejillas rojas de Gemma notaban la ansiedad y los nervios casi nostálgicos por recorrer por primera vez las principales calles a su lado.

 

11.30 a.m. y por fin termino la decoración de mi bici, un breve almuerzo y me movilizo al apartamento, apenas con el ánimo suficiente para arreglarme y encontrarme por fin con todas las personas que sienten que la bicicleta no solamente funciona como un deporte de alto rendimiento sino como un medio de transporte sustentable y sostenible para la ciudad. En ese momento decidí hacerle ondas a mi cabello convencida de que con el casco disimularía mi despeinado cabello.

 

1.20 p.m. llegando por fin al parque Nariño, sorprendida con la planeación misma del evento. Nancy, Caru Caru, Adriana, Yamile y todas las organizadoras se veían radiantes, amables y felices de presentar los regalos y detalles que por semanas buscaron. Una a una fueron llegando, grandes tacones, gafas oscuras, cintillos de flores, baletas de colores y vestidos floripondios fueron la tendencia para esta gala…. Sí una gala espontanea en la que todas deseábamos hacer parte.

 

El encuentro estuvo precedido por más de 200 mujeres y sus caballitos de acero, que para la ocasión parecían bellos corceles adornados de flores y globos. Las hubo de todas las formas y colores, algunas montañeras, otras clásicas, unas dobles y otras básicas. Emoción al 100% al subirme en mi bicicleta siendo más cuidadosa aun de que mi Gemma estaba atrás de mí, tocando sutilmente mi espalda mientras ensayábamos en el parque.

 

3 p.m. y el recorrido avanza, a su paso Mario fotografiaba a todas las mujeres orgullosas de su estilo y su feminidad, se sentía el olor a perfume y laca de mujer. Padres afanados por cuidar a sus pequeñas en bici y pequeños sonidos de bicicleta acompañaba la tarde. Espectacular observar las calles del centro decoradas de bicicletas, cruzando por el Comando de La Policía Nacional que lucía delicadamente una esplendorosa calle de honor de sus militantes, como si fuese la gran y merecida serenata para todas.

 

El recorrido avanzó más de 5 kilómetros y aunque el clima pareciera conspirar, las gotas de lluvia acompañaron la actividad el evento que fue todo un éxito. Al final de este se rifaron bicicletas, accesorios y bonos para todas las acompañantes.

 

Pagina10.com felicita y da un especialmente reconocimiento a todo el equipo organizador que gracias a sus ideas y liderazgo lograron brindar una espectacular tarde llena de sonrisas y recuerdos. Ellas son Nancy Janeth Laso, Carolina Gonzalez, Ximena Salas, Adriana Paredes, Yamile Ortíz, Eliana Muñoz, Paola Trujillo, María Alejandra Arías,  mujeres aguerridas y fuertes capaces de hacer de una iniciativa un gran rodada de altura.

 

De igual manera el respaldo de todos los patrocinadores que apoyaron y respaldaron este evento: Bicimania, Musclemania, Bike Teach, Más Fruta, Park Tool, COMFAMIILIAR, Sepal, Scarlet Fashion, Banco de Bogotá, Arte Slogan, TRX Pasto, Amigo del Constructor, Cycle Style, Ciclo Pasto entre otros.  

 

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