De las crisis a las oportunidades. Nariño en la ola invernal.

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El suroccidente colombiano ha comenzado este 2023 en medio de una ola invernal sin precedentes en los últimos 15 años, producto de ello es el deslizamiento de una gran proporción de tierra presentado en el sector de Rosas en la vía panamericana, que tiene afectados a todo el departamento de Nariño y los municipios del sur del departamento del Cauca, pues el deslizamiento terminó bloqueando una gran extensión de la carretera y estamos a la espera de volver a tener conectividad con el resto del país.

La situación no se presenta favorable. Según datos del IDEAM, en esta zona geográfica se concentra el mayor número de precipitaciones en la actualidad, indicando un incremento considerable y constante desde el 5 de enero hasta la fecha. En otro de los reportes, la entidad meteorológica menciona que las precipitaciones aumentarán, para lo que resta del mes, en un 20% por encima de los registros habituales, un dato que nos incita a estar más atentos.

El conexión de esta región, afectada por el derrumbe presentado, que por fortuna no tiene registro de muertes, se refleja en la imposibilidad de transporte y desencadenando incrementos exorbitantes en tíquetes aéreos y terrestres, en este último punto es donde se ha tenido que enfocar los esfuerzos institucionales, pues tener una conectividad permite darle desarrollo a las actividades económicas de esta región. En ese sentido cabe resaltar la premura con la que actuó Gobierno Nacional, al hacer anuncios viales estratégicos que se han esperado durante décadas, y que solucionarían el problema presentado en la zona del infausto.  Cabe señalar que dicho deslizamiento se encuentra en una falla geográfica  que por años ha traído problemas de movilidad, de ahí la pertinencia del anuncio presidencial al mencionar soluciones de fondo.

Una nueva vía que evite la falla geográfica, soluciona a futuro situaciones como esta, pero en la inmediatez se requiere de acciones que mitiguen las consecuencias de las incesantes lluvias que cada día aumenta el número de población damnificada a causa de  deslizamientos, inundaciones, pérdida de cosechas, falta de transporte, en fin, una emergencia social y económica que requiere acciones urgentes.

Los gremios ya han comenzado a pronunciarse, en recientes días las cámaras de comercio de Pasto y Popayán nos arrogaban los siguientes datos:

  • Perdida de 250 mil litros diarios de leche en Nariño
  • El transporte presenta pérdidas de 500 millones de pesos diarios.
  • 10 toneladas de café y quinua de exportación están represadas
  • 28 mil empresas de Nariño afectadas

Estas cifras serian susceptibles a la alza si no se encuentran alternativas para que la población no profundice una crisis que no logra recuperar desde hace varios años por diferentes circunstancias:  la movilización social, las inclemencias del tiempo, la dinámica cambiaria con el vecino país y obviamente una política nacional nada favorable con la producción de esta región, muestra de ello como el CONPES agropecuario ya no tiene condiciones propicias para los campesinos y menos en los escenarios de tratados de libre comercio, ya que en política agraria se rinde más culto al mercado que al Estado, es decir no existe una responsabilidad estatal para quienes producen la tierra, en la ex provincia de Obando la ruralidad está por encima del 52% y en el departamento, de  los municipios, el 73% tiene características rurales y estos a su vez representan el 50% de la población del departamento, se evidencia entonces que el sector que más puede verse traumado es el campesino.

En Nariño y la ex provincia los alimentos son producidos evidentemente en las formas de la economía campesina y estas sobrepasan la agroindustria en un 80% del valor total de la producción agrícola, es decir, tenemos sí la capacidad de producir nuestro propio alimento, pero no de generar valor agregado por medio de la industrialización, esto nos lleva a ser dependientes de los productos del interior del país y con la incomunicación vial el acceso a ellos se vuelve caótico. En temas energéticos es evidente la problemática en suministro de combustibles y de gas, situación que se ha comenzado a resolver gracias a la apertura de un corredor en el Ecuador que permita la llegada de estas necesidades.

El sector comercial, que plantea una problemática para más de 28 mil empresas  y que por ende pone en riesgo a más de cien mil trabajadores y sus familias,  debe poner el acento para garantizar las operaciones del comercio, eso si se habla de la formalidad, ahora bien el comercio informal que no está debidamente registrado sus cifras, tendrán colateralmente sus consecuencias.

En otro escaño está el consumidor final, el que lo encontramos en los barrios, las familias en las que se puede ver reducida  o incompleta su capacidad adquisitiva, más en las condiciones de inflación que vive el país y la taza cambiaria en consideración  con la frontera.

Entonces el punto final de esta columna de opinión esta en resaltar ese mensaje unitario y humanitario que se ha expresado en diversas esferas. En días anteriores fuimos testigos de la unidad parlamentaria  nariñense para juntar voluntades y esfuerzos en la creación de una comisión accidental en congreso que permita proponer alivios para el pueblo del suroccidente, la cámara de comercio de Pasto ha realizado lo suyo en convocar fuerzas vivas del departamento para ir en el mismo sentido. En la ex provincia de Obando también urge que nos convoquemos a hacer un llamado por  nuestra gente y que entre los sectores activos hagamos una juntanza para encontrar alternativas que nos permitan sobrellevar los siguientes meses, para ello necesitamos de la disposición de la sociedad y las instituciones, hoy se trata de un tema de humanidad, que nos encontremos para hacer un pacto por este sur.

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