Los carnavales más sucios

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Por: José Arteaga

(Twitter: @jdjarteaga)

Informa EMAS que durante los pasados Carnavales de Blancos y Negros en Pasto se recogieron 1.597 toneladas de residuos. La sola senda del Carnaval dejó a su paso 97 toneladas y el 1 de enero se recogieron 75 toneladas, tres más que hace un año, cuando ya nos parecía que la cifra era escandalosa. Pero antes de analizar nuestros pecados y ver las soluciones, veamos qué sucede en otras partes. ¿Andan igual o los pastusos somos los más sucios cuando hay fiesta de por medio?

El Carnaval de Barranquilla dejó 600 toneladas de basura, una cifra que también va en aumento anual, pero que es muy inferior a la de Pasto. De esa cantidad, 147 toneladas se recogieron en la senda de los desfiles, cifra a su vez superior a la de Pasto.

El Carnaval de Rio dejó 770 toneladas de basura, también en aumento, y la tercera parte de esta cantidad se recogió en el Sambodromo. Imposible comparar una metrópoli como Río de Janeiro con una ciudad intermedia como Pasto. De modo que comparemos con otra ciudad intermedia, Cádiz, en España.

El Carnaval de Cádiz dejó 280 toneladas de basura, ni punto de comparación con Pasto, lo que provoca la pregunta: ¿cómo lo hacen? Según la oficina de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cádiz, hay un plan de ataque a los residuos que se trabaja de forma paralela a la organización del Carnaval. Es decir, si el Carnaval se organiza a un año vista, la limpieza también se planifica al mismo tiempo, y no como algo aislado, sino como parte de la planificación y logística. Por eso se sabe como se reforzará o no ese servicio.

La labor de EMAS en Pasto es encomiable; es junto a los Bomberos, la entidad o empresa que mejor funciona en la ciudad. Sólo por respeto a ello debería hacer parte integral de la organización del Carnaval y no únicamente centro de una reunión determinada. No es lo mismo hacer un plan de prevención desde la distancia a hacerlo en el epicentro del problema. Sólo así se puede determinar con exactitud cuánta inversión se necesita para combatir la basura que va dejando el Carnaval. En Cádiz se llegaron a utilizar 1.005 vehículos, de los que 373 correspondieron a servicios extraordinarios.

¿Río de Janeiro cómo lo hace? Destinando más fuerza operativa. El Sambódromo da Marquês de Sapucaí tiene apenas 700 metros, una décima parte de la senda del Carnaval pastuso. Hay muchas calles aledañas afectadas, pero para ese Sambodromo y para esas calles, la Alcaldía de Río destina 1.200 empleados de limpieza, 600 de ellos solamente para esos 700 metros. En Pasto EMAS cuenta con 400 efectivos para limpiar toda la ciudad.

“Es que allá tienen plata”, me dice alguien. Y es verdad, pero también hay voluntad política y un esfuerzo mancomunado. La organización del Carnaval de Pasto parte de dos objetivos: que tenga éxito festivo y que sea rentable. 1.597 toneladas de basura no suponen ningún éxito y desde luego en términos medioambientales no es nada rentable. Y no es rentable porque no sabemos reciclar, no tenemos una educación de manejo de desperdicios y dejamos las calles como Beirut con el cuento de los años viejos, las papas y los cohetes.

Sigamos con las comparaciones. Pensando en los desperdicios que genera el Carnaval de Nueva Orleáns, el Mardi Gras, la Alcaldía de esta ciudad estadounidense ha promovido el uso de unas bolsas de basura llamadas Forceflex, mucho más resistentes y estirables. Eso representa a la larga menos objetos pequeños tirados a la calle.

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, donde se celebra el Carnaval más importante de España, apuesta por la implicación ecológica de la comunidad.”Carnaval, te quiero limpio – Santa Cruz recicla” es el nombre del plan que utiliza puntos limpios e islas ecológicas instalados en los espacios de festejo para la separación en contenedores. Además, hay un plan piloto ofreciendo gratificaciones a cambio de envases de plástico.

En todas estas ciudades, Pasto incluido, se utiliza el llamado baldeo, es decir los chorros de agua a presión para limpiar. Hay quien critica este sistema porque el gasto de agua es enorme. Pero es efectivo ya que permite controlar la basura y dirigirla hacia un punto y en muchos casos (papel, por ejemplo) la convierte en una masa que es más fácil de recoger. Eso si, aumenta el peso de la basura.

De todas maneras la falta de conciencia de reciclado nos impide mejorar en este aspecto. Como, además, no tenemos contenedores adecuados, ni un sistema que podría ser una magnífica alternativa de trabajo y limpieza, botamos mal. Eso genera el principal problema del reciclaje que es la separación de los residuos. Y las basuras del Carnaval dejan un 20% de papel y cartón, otro 20% de plástico, un 10% de vidrio y un 10% de otros materiales como tela o metal.

Y la nos preguntamos hace un tiempo en esta columna: ¿dónde está el 40% restante? Pues esa es la tercera parte del total de basura y es comida. El Festival el Cuy dejó tres toneladas de basura y el Festival de la Trucha 800 kilogramos. ¡Qué barbaridad!, ¡qué despropósito! Muy bonitas las carrozas y todo lo que usted quiera, pero debajo hay un muladar.

¿Y quién es el responsable? Me consta que administraciones anteriores de Corpocarnaval han puesto el dedo en la llaga, pero sin el apoyo de la Alcaldía es imposible desarrollar un plan. Además, el problema es de todos como comunidad. También me consta que EMAS se ha esforzado en campañas de concientización, pero sin apoyo político estas resultan insuficientes. Eso si, hay que valorar el trabajo de los colaboradores de EMAS cada año.

Y queda un problema adicional, la contaminación. Pero eso ya es otro cantar. Como fiesta es fiesta, parece que tuviésemos un cheque en blanco para usar pólvora, talco, plástico y demás. Menudo problema si no hay un plan de acción.

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