En Nariño, donde el café no es solo un cultivo sino una identidad, hay perfiles que resumen una apuesta completa por el origen, la calidad y la formación. Diego Armando Viteri Arellano es uno de ellos: catador, barista e instructor en análisis de calidad, con trayectoria en laboratorio de evaluación sensorial y control de calidad, y fundador de V.I.T Coffee, una marca construida desde una convicción clara: el café de especialidad se entiende mejor cuando se conecta con el territorio y con la gente que lo produce.
Su trabajo se mueve entre la técnica y la pedagogía. Desde la catación y el análisis sensorial —donde se evalúan atributos como fragancia, sabor, acidez, cuerpo y posgusto— hasta el barismo y la preparación de café de especialidad, Diego ha consolidado un perfil orientado a elevar el estándar: no se trata solo de “probar”, sino de leer la calidad con criterios técnicos, identificar oportunidades de mejora y acompañar procesos para que el productor pueda competir con mejores argumentos y mejores precios.
Esa vocación formativa se ha expresado en su rol como instructor del SENA en distintos municipios del departamento, llevando herramientas de evaluación, lenguaje sensorial y prácticas de control de calidad a escenarios donde el conocimiento aplicado marca la diferencia. En un territorio cafetero como Nariño —reconocido por perfiles limpios, dulces y de alta acidez— la formación técnica es también una forma de justicia económica: mejora la consistencia, fortalece la negociación y abre puertas a mercados más exigentes.
Diego, además, ha estado vinculado al pulso del sector acompañando eventos que hoy son vitrina y termómetro de la caficultura regional, como La Mejor Taza de Mi Nariño 2025, el Campeonato de Catación y WorldSkills SENA 2025. Su presencia en estos espacios confirma un rol que combina evaluación, divulgación y acompañamiento: estar donde se mide la calidad y donde se forma el relevo.
Pero su historia tiene otro componente que lo define: la disciplina del deporte. Deportista y maratonista, es fundador del equipo de running FC5, desde donde guía y acompaña procesos orientados al logro de retos personales y de resistencia. Ha participado en diversas carreras a nivel nacional y en Ecuador, trasladando a la vida deportiva el mismo principio que lo mueve en el café: constancia, método y mentalidad de mejora.
En tiempos donde la caficultura enfrenta desafíos —costos, clima, mercados y competencia— perfiles como el de Diego Armando Viteri Arellano aportan una clave estratégica: calidad con formación. Porque cuando el conocimiento se comparte, el territorio gana. Y cuando el territorio se expresa con nitidez en una taza, Nariño se posiciona con un relato sólido: origen, técnica y pasión.




