El culto a la personalidad

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Buscan ganarse la admiración de la manera más barata, para ello acuden a maniobras de diferente tipo, como adjudicarse éxitos ajenos; que les digan gracias en público. Una reverencia o un elogio es bienvenido siempre y cuando produzca eco. Se los encuentra por todo lado, se las saben todas y les gusta que los inviten a todo tipo de eventos. Estos personajes tienen poco que aportarle a la sociedad, antes, por el contrario, envían un mal mensaje con su mal ejemplo. En una sociedad plagada de atajos, actuar de manera honrada es sinónimo de ser tonto.

Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.

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