El poder e infortunio de los Guerrero en Pasto

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Que una sola familia aporte tres alcaldes (hermanos entre sí) por elección popular en una ciudad capital, pudo ser un récord Guinness. Algo que estuvo a punto de acontecer en Pasto (Colombia), con la familia Guerrero López con poderosa identidad pastusa, donde el patriarca Edmundo crió a ocho hijos. Y ese récord pudo ser afianzado cuando dos de estos mismos hermanos fueron además concejales de Bogotá, también por elección popular.

Los Guerrero López han hecho parte de una familia muy pudiente, pero no de aristócratas ni perfumados. Siempre fueron apreciados y reconocidos por la comunidad. Eran gente con una enorme tradición trabajadora y empresarial, donde todos estaban “obligados” a trabajar casi desde niños.

El primer alcalde electo de Pasto fue un jovencito galanista que emulando a su líder le copió el afiche promocional y se hizo al primer cargo de esta ciudad. Germán Guerrero López, el mayor del clan, estuvo como mandatario desde el 1 de junio de 1988 al 30 de mayo de 1990. Por esos tiempos los periodos eran de apenas dos insignificantes años.

De su vida se sabe que trabajó duro desde los 12 años, como eran las reglas de su padre. Fue locutor de su programa “Casos y cosas de la juventud” en la Voz de Pasto y dirigía la campaña “La fiesta de los pobres” los viernes. Lo que recogía lo entregaba al día siguiente a los necesitados.

Estudió en el Colegio Javeriano de los jesuitas de Pasto, donde fue elegido alcalde escolar, pero no se le permitió ejercer, porque no iba bien en los estudios finales (perdió el año). Por ello don Edmundo tomó la decisión de enviarlo a terminar la preparatoria a Estados Unidos.

Al volver se radica en la capital de la república y estudia administración de empresas en la Universidad del Rosario. Se vincula con el proceso político de Galán y fue elegido concejal de Bogotá puesto que ocupó por cuatro años a nombre del Nuevo Liberalismo

Posteriormente vuelve a su natal Pasto, cuando se convocan las primeras elecciones democráticas para gobernantes locales. Logra un triunfo inobjetable gracias a su estirpe familiar, a una campaña fresca y a la sombra del líder político más popular en ese momento, Luis Carlos Galán.

El alcalde que aplacó un volcán a punta de medallitas y una canción

Se le recuerda sobre todo por la crisis que desató el volcán Galeras. El alcalde para conjurar una inminente erupción fue hasta la boca y depositó unas medallitas de la virgen María. Para redondear la faena, un gran amigo suyo (Memo Suárez) hizo una canción, “No te alborotes volcán” interpretada por la mejor orquesta que ha tenido Nariño, Afro Onda. Dicen que con esas acciones se completó el conjuro para calmar al volcán. Intervenciones inéditas que hasta hoy no han vuelto a repetirse (Que no se entere el Presidente que las pone obligatorias desde Ingeominas).

Aquí puede escucharse la canción que junto a las rogativas del alcalde del momento, “evitó” la erupción del Galeras. (Autoría Álvaro Martínez), dice la misma: “te llevaron medallitas para aplacar tu bravura…” Lo contradictorio, es que al final se escucha una explosión y la ciudad en tinieblas. Gran tema salsero.

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Pero una vez terminada su administración, su salud se ve menguada con un deterioro inatajable. Al parecer su padecimiento venía de tiempo atrás, un mal incubado que lentamente avanza hasta complicarse mortalmente ante un ataque externo. Germán Guerrero López, ex alcalde de Pasto y ex Director General del Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (ICETEX) paradójicamente muere en Bogotá en uno de los días más significativos para su ciudad, el seis de enero de 1993 a los 36 años.

Alcalde exitoso, aliado controvertido

Su hermano menor Mauricio, trata de reemplazarlo y se hace elegir también concejal de Bogotá. Luego de terminar su periodo en el cabildo capitalino, al igual que Germán regresa a Pasto para presentarse a la alcaldía, enfrentando al profesor Raúl Delgado, quien venía de una aparatosa derrota en su aspiración a la gobernación de Nariño. Mauricio Guerrero López, pierde con Delgado, pero aun le quedaba cuerda política para rato.

Pero sería su otro hermano Harold Guerrero (el medio de los tres) quien tomaría revancha aspirando a la alcaldía de Pasto en el 2011, saliendo elegido para el periodo 2012-2015 con menos de 800 votos de ventaja sobre el profesor Pedro Vicente Obando. Su gestión al igual que la de su hermano Germán ha sido de grata recordación con importantes logros, a pesar de las rivalidades políticas.

Uno de sus aliados, falleció precozmente al parecer de un IAM (infarto). Era evidente su sobrepeso y (según fuente confiable) en el 2020 llegó a ser hasta contradictor de políticas que promueven un estilo de vida saludable entre los ciudadanos. Este tipo de posturas a veces displicentes con el autocuidado y la salud pública, pueden pasar una costosa factura. Tantos que se creen inmunes (por posición o dinero), ponen en riesgo su vida, con mal ejemplo para los demás.

Lamentable pérdida deja lección: “calmar el tráfico”

Mientras tanto Mauricio el menor de los tres, no claudicaba en la política se mantenía expectante aun en la banca como una posibilidad de volver a intentarlo en el momento apropiado. Seguía vigente para hacer la moñona de ser el tercer mandatario de una misma estirpe, imponiendo así una verdadera marca en el mundo para una cantera familiar.

Pero el 16 de marzo de 2024 ocurrió un nuevo infortunio para la familia Guerrero López, Mauricio intentó atravesar a pie la avenida de Los Estudiantes de Pasto, dio un paso en la calzada y al intentar seguir una moto lo embistió, muriendo instantáneamente. Un accidente desafortunado que obliga a hacer mayor control y educación en estas calles urbanas, ya que si el motociclista hubiese ido a una menor velocidad, el impacto pudo no ser mortal o lograr un mayor control de su máquina frenando a tiempo. La importancia de pacificar el tráfico, salva vidas.

Con esta lamentable pérdida, se cierra un memorable ciclo de una de las familias más queridas de Pasto y que aportaron al desarrollo moderno de la ciudad. Los Guerrero han sido visionarios y pragmáticos, con un estilo de hacer más y hablar menos, que a veces no caracteriza a los gobiernos nacionales, que se quedan en la retórica (o carreta), con una profunda decepción.

 

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