Colombia no se puede perder Jardín de Amapolas

Es un hecho: la calidad de la película realizada por un grupo de nariñenses encabezado por Juan Carlos Melo, Jardín de Amapolas, es similar a la de una producción de talla internacional. Es en consecuencia, algo que Colombia, o por lo menos el resto de Colombia que aún no la ha visto, no se lo puede perder. Así de sencillo.

Quienes tuvimos la oportunidad de asistir a la Premiere del 10 Festival Internacional de Cine de Pasto, pudimos ponerle fin a una espera que se prolongó por más tiempo del debido, por circunstancias que ya son conocidas, y lo mejor de todo: confirmamos que no era un cuento pastuso: la película es una realidad y sobre la calidad de su producción tampoco ya nadie puede seguir dudando.

De ahí la felicidad de Juan Carlos, Milton Cabrera, Luis Burgos, Paula Báez y de todo el elenco artístico, además de los miembros del cuerpo técnico y por supuesto, las familias y amigos de la producción que se compaginaron con el orgullo y que sentimos todos los que estuvimos presentes en la memorable noche del miércoles en el Teatro Imperial.

El sentimiento que se produjo contagió inclusive a los invitados especiales del Ficpa, empezando por Salvo Basile, quien no necesita mucho para emocionarse con una buena película y mucho menos si la ve en Pasto.
No sucedió en cambio lo mismo con Sergio Cabrera, director insigne del cine colombiano, quien demostró que necesita un poco de tiempo adicional para entrar en calor, pero en esta ocasión no dudó en reconocer la categoría de Jardín de Amapolas y del trabajo que hizo Melo, especialmente con los actores , que son naturales en su totalidad.

 

Son reales

La atmósfera que se creó en el escenario, una vez que concluyó la función fue increíble. Por un lado las personas que de una u otra manera tuvieron que ver con el filme se abrazaron y celebraron como si hubieran recibido un galardón internacional.

Por el otro el público, que no paraba de aplaudir y comentar los detalles de la película, hasta el momento en que todo se desbordó y prácticamente una avalancha de gente se vino sobre el elenco, para tocar a los artistas, darles la mano, tomarles una foto o pedirles un autógrafo.

No faltó el incrédulo que se acercó también para convencerse de que eran reales, seres de carne y hueso que lo dieron todo por hacer una gran producción, “con poquita plata”, como siempre lo ha reiterado Juan Carlos Melo.

Esa escena del público pastuso y nariñense congraciándose con el reparto de una película que acaba de ver, no tiene antecedentes de este tamaño. Quedará grabada en los anales de la historia reciente de la ciudad, en donde ya se puede comenzar a pensar en que de verdad es posible hacer películas.

Poco antes de retirarse de lugar de la Premiere, Carito Revelo, productora de De Topos y Sapos , la nueva película nariñense que se está cocinando en estos momentos, con un presupuesto calculado en mil millones de pesos, soltó una expresión que hasta ahora ha sido más propia de competiciones deportiva o políticas : “Sí se puede, sí se puede, hacer cine en Nariño”.

 

Comentarios

Comentarios