Josefina Obando, bicentenario de su asesinato

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El 10 de noviembre de 1822 fue asesinada Josefina Obando por las huestes realistas. El ejército patriota, en cabeza de Bolívar, venía de un largo periplo y después de haberse dado la batalla de Bombona (7 de abril), el 8 de Junio Bolívar entra a Pasto, saliendo el 11 hacia Túquerres y el 12 pasa Bolívar por Ipiales, según la tradición recogida por sus habitantes. Ahí es recibido por una comitiva, entre las cuales se destaca Josefina Obando, quien vestida como una ninfa, ciñe en la cabeza del Libertador una corona de laureles, como símbolo de victoria.

Los realistas rompen el armisticio e inician una revuelta en el Sur, comandadas por Benito Boves, apodado “el ave negra”, Agustín Agualongo, uno de los beneficiarios de las capitulaciones, fue hecho preso en Quito “licenciado de paisano”, es decir dejado libre por su condición de indígena o campesino”, quien quedó como segundo jefe; y Merchancano, perteneciente a la élite pastusa, quien se destacó en las batallas de Genoy y Bomboná, quien fue nombrado gobernador político-militar de Pasto.

En esta primera rebelión de los pastusos, no perdonaron a quienes se habían sumado a la causa patriota, de tal manera que con toda la furia quemaron haciendas, casas y archivos, como fue el caso de Ipiales, perdiendo por ello todo testimonio escrito sobre su vida colonial, así como los registros bautismales, de tal manera que en razón de ello se desconocen más datos sobre Josefina Obando.

Lo que la tradición oral ha recogido es que llegando los realistas a Ipiales, dieron orden a Eusebio Mejía, alías El Calzón, para que fusilara a Josefina Obando en el atrio de la capilla de La Escala, hoy ya desaparecida, ubicada en la calle 8 con carrera 4, donde actualmente queda una institución educativa. Como se ha dicho, posteriormente procedieron a quemar los archivos civiles y parroquiales, de tal manera que no existe mayor información sobre nuestra heroína sureña.

De tal forma que mediante la tradición oral nos ha llegado la historia de esta célebre ipialeña, hija del pueblo, afecta a la causa patriota pese a su corta edad. Algunos historiadores han reseñado que la recepción a Bolívar se hizo en la Laguna, inclusive se menciona que paseó junto a la ninfa en canoa, cuando es verdad sabida que el libertador pasó rápidamente por Ipiales, siendo ahí agasajado, para pasar a Tulcán y de ahí a Ibarra y a Quito, donde ansiaba llegar. Con el tiempo se le han agregado nombres y apellidos, como queriendo sacralizar con ello su nombre, buscando quizá oficializar lo que por tradición oral ha llegado: Josefina Obando, hija del pueblo, como la recordaban nuestros mayores.

La Gobernación de Nariño y la Alcaldía de Consacá conmemoraron con diversos actos el bicentenario de la batalla de Bomboná -la administración municipal de Pasto se opacó aún más con su ausencia-, de tal manera que ad portas de este bicentenario, debería ya existir una junta en Ipiales para que se ponga al tanto de la conmemoración, con actos que permitan recordar a la ninfa mártir, pero también para construir paz desde la memoria colectiva de nuestro pueblo, marcado por tanta indiferencia y con una memoria cada vez más difuminada por el mercantilismo y el servilismo al empacho de unos pocos que parecieran querer olvidar la historia vernáculo para vivir en la impostura de lo ajeno.

  1. Mauricio Chaves-Bustos

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