La ley de extranjería

Me suelen preguntar mis amigos cómo pueden sus conocidos trabajar en España. Yo suelo remitirlos a los consulados de las ciudades, porque estos deberían tener la información suficiente para aconsejarlos. Pero es complicado porque sin permiso de residencia no hay chance de entrar en la rueda de ofertas de trabajo. España, país de la Unión Europea, con una economía creciente, pero al mismo tiempo con una inflación que va cuesta arriba, presenta una tendencia a la baja en el paro laboral (hoy el 12,48%); con lo cual si que hay trabajo, y eso lo convierte en el segundo país más atractivo del mundo para un colombiano promedio.

Yo llegué a España en 1998 y ya la situación era similar. Barcelona era una plaza súper atractiva para un extranjero. En aquel entonces el país que más había apostado por la migración a España era Perú a través de relaciones entre los dos gobiernos. Peruanos fueron los trabajadores de los Juegos Olímpicos del 92 y peruanos fueron los trabajadores del Forum de las Culturas de 2014. Fue hacia 1999 que comenzó la ola migratoria colombiana y eso se notó mucho en la restauración y el ocio nocturno.

Sin embargo, eran evidentes los vacíos en la legalidad y el «pago en negro» era moneda corriente. Lo que pasa es que el «pago en negro» no garantiza legalidad y no sirve como justificación para encontrar un nuevo empleo o incluso para seguir viviendo en el país. Recuerdo a Javier Bonomí, de la Federación de Entidades Latinoamericanas de Barcelona, luchar contra los vacíos de la Ley de Extranjería, una ley muy joven (1985).

Uno de esos vacíos era el de los estudiantes. Para estos era imposible estudiar y trabajar al tiempo, porque lo uno era legal y lo otro ilegal. Además, al terminar sus estudios tenían que irse sin derecho a réplica. Esto era un problema porque España no ganaba nada con el talento formado en sus academias, ni Colombia ganaba nada con el talento que regresaba, pues no había el llamado «retorno a la inversión en formación». En 2014 Colciencias presentó el programa Es Tiempo de Volver, pero estuvo lleno de líos y reclamos. En fin.

Las estadísticas dicen que hay más de seis millones de extranjeros en España, pero sólo cinco y medio están registrados. Colombia es el tercer país y por ende el primero de Latinoamérica, seguido, por obvias razones, de Venezuela. Un poco después vienen Nicaragua (por las mismas razones que Venezuela) y Ecuador, que en algún momento llegó a ser el primero por los convenios para traer de allí trabajadores para el campo. Hoy estos vienen de Senegal.

Este 15 de agosto se pondrá en vigor la reforma de la Ley de Extranjería que resuelve algunos de estos problemas. Veamos.

Para los residentes con más de dos años se aplicará un permiso especial de permanencia por motivos de formación, igual al Ausbildungsduldung que rige en Alemania. Esas personas tienen que asistir a un curso de formación sobre empleo y normativa, tras lo cual podrán ser dadas de alta en el SEPE o Servicio Público de Empleo Estatal. Allí están las ofertas.

Para los residentes con más de tres años se aplicará el arraigo laboral, en el que se podrá mostrar que se ha trabajado «en negro» sin contrato, validándose según el caso. Será complicado comprobar un pasado de estas características, pero al menos no se tendrá que ocultar y servirá para empleos legales posteriores.

Para los temporeros o trabajadores que llegan por convenio al campo o a tareas específicas y se devuelven, se buscará contratarlos en el país de origen con unas condiciones más razonables: ya no quedan en el limbo cuando acaba la cosecha, sino que trabajan nueve meses, vuelven a sus países y regresan a España para la siguiente temporada. Así hasta cuatro años.

En cuanto a los estudiantes, la reforma les permitirá trabajar hasta 30 horas a la semana. El clásico caso de estudiante universitario de día y camarero de noche. Además, se prorroga su estadía en España un año más luego de sus estudios, lo que ayudará a evaluar posibilidades de encajar en el nuevo país o regresar a casa en aquellos que han hecho másters, postgrados o doctorados.

¿Dónde están las ventajas de todo esto?

Para España, que todo entra dentro de lo legal y así es más fácil de controlar. Se acaban los «sin papeles», que eran una tortura para el sistema financiero, administrativo y judicial. También se amplía el abanico de opciones para un empresario porque si quiere, por ejemplo, una persona experimentada en el manejo del aguacate Haas, podrá ir a Nariño y negociar su contratación. En España existe el llamado Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura, pero está centrado en la figura de los deportistas profesionales porque nunca se actualiza. Ahora la cosa cambia.

Para Colombia, la ventaja es que el programa Es Tiempo de Volver tendrá que renovarse, fortaleciendo las cosas que le puede ofrecer a un talento que se va a especializarse, para que vuelva. Eso es que un profesional tenga la mentalidad de un emprendedor, que sea capaz de decir: me he capacitado en Europa para crear un proyecto o participar en un proyecto nuevo en Colombia.

Y es un reto para las entidades que trabajan con el sector internacional, Icetex, por ejemplo. Esto obliga a mejorar sus ofertas, pero sobre todo a mejorar sus condiciones y que el estudiante no se sienta atrapado por un pago eterno, entre otras cosas.

Deberían ganar todos, pero como buen colombiano también pienso que no todo será sencillo en este nuevo camino.

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