El poeta Rafael López Velarde refería que la poesía implica «tomarse el pulso a sí mismo», es decir que, al igual que en las artes, escribir es autoconocimiento y entrañas, un método interior que se aleja de la expansión sentimental. En ese horizonte, la escritura es conciencia en crisis, pues se autocuestiona y traza una visión en profundidad que confronta lo esencial y lo inesencial de lo que nos rige. Al escribir, entonces, reconocemos en lo que no se puede nombrar la naturaleza original de lo que vivimos. Así se comprende que la poesía tiene la visión de lo irreparable que no es más que la búsqueda del modo en que las palabras quebrantan la experiencia de quien escribe.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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