El gran humorista, humanista y demócrata Jaime Garzón, a quien hasta Vicky Dávila lo defiende a capa y espada, presumía la traducción hecha por los indígenas que él ayudó a hacer del artículo 11 de la Constitución: “Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”. Y remataba sus discursos reiterando que: “¡con ese artículo, con eso que nos aprendamos, salvamos este país!”.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
Desde $20.000 COP el día




