La realidad mágica de Mapachico

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Fotografía: Archivo. Isidoro Medina Patiño
Investigación: Fundación Estanislao Merchancano www.isidorohistoria.com  

Continuamos este caminar por los pueblos y veredas del municipio de Pasto con el corregimiento de Mapachico, el cual ya aparece en documentos del siglo XVI con el nombre de “Mapascoy” que luego fue cambiado por la denominación actual que tiene influencia kechua y mítica (“mapa” o “oscurecido y “chichic” o, en el Cuzco, referente a la “huanca” que es una piedra tutelar y con rasgos humanos cuidadora de la chacra), posiblemente porque allí se asentó un grupo de yanaconas o indígenas de origen quiteño y de habla quechua traídos por los españoles a la naciente Villa Viciosa de la Concepción o Pasto.

Durante la colonización española el entorno del Valle de Atriz o de Atres fue poblado por reducciones compuestas por los antiguos asentamientos que generalmente eran de origen Quillasinga o sea kamentzá, imitando así la forma de urbanizar que, con anterioridad a la fundación de Pasto a mediados de 1540 distinguía a la Villa de Quito.

Mapachico fue sección del pueblo de Anganoy en la época colonial y este último en 1558 contaba con unos 200 habitantes que tributaban cerca de 12 fanegas de maíz y otros productos agropecuarios y su encomendero, en 1570, fue Alonso del Valle. En 1571 se intentó agregarlo en un solo pueblo con los indígenas de Majitayo, Mohombuco y Pajanaguatambuy, pero no se realizó este traslado (citado en la tesis de Sociología escrita por Sonia Muñoz Medina y Nancy Riascos C., U. de Nariño, 2000).

En la época prehispánica se construyó un centro ceremonial Quillasinga que todavía conserva un muro interno y uno externo a lo largo del camino que comunica a Briceño Alto con Mapachico y con una extensión de 200 metros, todo hecho en piedra y similar a los de Chitarrán y San Mateo (Puerres).

En la actualidad el corregimiento contiene veredas que se destacan por su importancia cultural, ambiental, turística, si las enfocamos con una perspectiva histórica y social que caracteriza a los pastusos en general y que está compuesta de una tendencia hacia lo intercultural o mestizo y referentes relacionados con cierto cosmopolitismo o capacidad de intercambio colectivo, con lo festivo popular, con la artesanía artística y lo musical, lo humorístico, y la permanente presencia del volcán como dador de vida y cenizas que fertilizan.

Según esta perspectiva, encontramos en Mapachico Centro, con su patrona religiosa que es la Divina Pastora, una centralidad que abarca otras fiestas patronales antiguas y recientes y que se celebran en las veredas circundantes como San Juan de Anganoy o San Francisco de Briceño. Desde lo histórico, surgen allí la gruta donde se retiró el Padre Francisco de la Villota y Barrera a meditar sobre el futuro de su generación y su patria y también la gruta de la Virgen de la Piedra. En Anganoy, ya casi integrado a la zona urbana de Pasto, se encuentra la capilla de San Sebastián que es muy visitada y, además, ha extendido su antiguo culto al vecino barrio San Vicente.

La antigua sección de Mapachico se constituyó en Resguardo indígena de tierras, tal vez desde finales del siglo XVI, y lo dirigía el respectivo cabildo indígena formado por un alcalde mayor y varios regidores de acuerdo al número de “ayllus” o familias extensas que lo poblaban. Este resguardo fue disuelto hacia 1950 por decisión voluntaria de los habitantes de dicha Parcialidad. Se conoce también que tenía relación física y social con el Resguardo indígena de Anganoy puesto que en 1843 un documento habla de la existencia de dos pueblos como son: Santa Rosa y Santa Bárbara de Anganoy entendiéndose que este último corresponde al actual pueblo de Santa Bárbara de Cunchuy en el municipio de Sandoná. Respecto de los linderos que separaban la citada Santa Bárbara con el Resguardo de Anganoy (hoy dentro del corregimiento de Mapachico), en títulos de 1915 se sabe que llegaban a “la cabecera del páramo llamado “Caspi Montón” (o “ montón de bejucos” en kechua y español) que se halla a las faldas del volcán y queda de comunidad compartida para los indígenas de Cunchuy y Anganoy”.

Mención muy especial merece la concentración de numerosos petroglifos en San Francisco de Briceño-Villa Holanda, tal vez la más importante de Nariño por su significación cultural, turística, de sentido de pertenencia, incluyendo unas ruinas y murallas en piedra, todo lo cual está siendo investigado por Mario Cáceres C., Heber Santander A. y el arqueólogo suizo Ralf Krebs dentro del macro-proyecto “Parque Ambiental y Cultural del volcán Galeras” con la colaboración de los vecinos del lugar. En Briceño Alto se encuentra en grave riesgo de ser destruido (por su cercanía a una cantera de piedra) el famoso pictógrafo de El Higuerón, que ha contribuido significativamente a descubrir la arqueo-astronomía de nuestros antepasados a través de las investigaciones de Alberto Quijano V. y los estudiantes del CESMAG.

Los límites del corregimiento de Mapachico son los siguientes: norte, corregimiento de Jenoy y Morasurco, por el sur, corregimiento de Obonuco, hasta encontrar la línea del perímetro urbano, oriente área urbana del municipio y con el corregimiento Morasurco y por el occidente con los municipios de Sandoná y Consacá y estribaciones del volcán Galeras al medio.

El corregimiento está divido políticamente de la siguiente forma: lo conforman la Cabecera: Mapachico Centro y las veredas de Villa María, El Rosal, Briceño, La Victoria, San Cayetano, San Francisco Briceño. Los Lirios, San Juan de Anganoy y Anganoy.

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