Si bien nuestro país nos ha enseñado, tristemente, a normalizar la violencia y a ser apáticos al dolor tan fuerte que genera el terrorismo; pues no debemos volver a caer en excusas bobas que aparentemente “justifican” ciertos hechos delictivos, y esto se da porque convertimos los crímenes en herramientas políticas, es decir, las aprovechamos, de manera ruin, para llegar al poder.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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