La violencia no es política

Si bien nuestro país nos ha enseñado, tristemente, a normalizar la violencia y a ser apáticos al dolor tan fuerte que genera el terrorismo; pues no debemos volver a caer en excusas bobas que aparentemente “justifican” ciertos hechos delictivos, y esto se da porque convertimos los crímenes en herramientas políticas, es decir, las aprovechamos, de manera ruin, para llegar al poder.

Por ejemplo, aunque entiendo los intereses de una guerra, en especial, por el dinero que entrega, me da tristeza ver que políticamente se hace la venia a la misma, en otras palabras, pareciera que, si usted es de derechas, pues debe apoyar a Israel, no obstante, si se considera de izquierdas, su defensa debe estar por los palestinos. ¡Qué incoherente esto! Como si la sangre de tantos niños tuviera distinto color…

Son detestables quienes, por defender intereses políticos, “aprueban” la violencia. Ver a congresistas, desde un escritorio tallado en madera, asegurando que los crímenes en Colombia se incrementaron en este Gobierno y, a los del otro bando, gritando que lo que pasa es que ahora los medios masivos sí los muestran, sencillamente, produce escozor, sobre todo, en las víctimas que siempre han puesto el pecho, y a quienes no les preguntan si votaron por el ingeniero Rodolfo o por Gustavo Petro.

Hay algo que los colombianos no toleramos, así como en otros países han derrocado presidentes porque les subieron la gasolina o el gas, nosotros no permitiremos que los grupos terroristas se aprovechen de las políticas de este Gobierno y aumenten sus crímenes. Si el Gobierno Petro no va a poder controlar y a poner en cintura a estos bandidos, pues salimos a las calles como estallido social que somos y al cual no debemos dejar morir, ya que se equivocan quienes piensan que la rebeldía colombiana es únicamente de izquierda.

Gustavo Bolívar derrotado en Bogotá, demuestra que el estallido social es de Colombia, no es ni de izquierda ni del Pacto ni de nadie, es del alma patriótica cuando, ahora, por fin, se siente traicionada. Que Carrasquilla dio un empujón, sí, gracias, pero si Petro lo da, también estaremos allí…

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