Los niños genios del INEM de Pasto

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-(*Si un niño no puede aprender de la forma en que enseñamos, quizás deberíamos enseñar como él aprende*)-¶
Samuel Rodrigo Restrepo Burbano y Juan Andrés Acosta Sarasty son estudiantes del grado séptimo del INEM DE PASTO. Con sus escasos doce años descollan entre sus compañeros de curso por su alta capacidad intelectual, con un coeficiente que no ha sido medido pero que, sin duda alguna, obtendría una altísima calificación.
Incansables lectores con libros que piden prestados, reciben como obsequio de sus familiares y conocidos o que simplemente intercambian para poder desarrollar sus capacidades académicas e intelectuales.
Su PROFESORA de Ciencias Sociales ALBA LIGIA MELO AYALA descubre su innato talento cultivándolos con profundo amor y paciencia en sus horas de clase. Imparte saberes con el animo de motivar y preservar su capacidad. Los presenta con orgullo y les permite dialogar sobre sus inquietudes y curiosidades. Su labor va más allá de transmitirles conocimientos o información, los forma para ser creadores e innovadores en el campo científico, algo poco usual en el medio educativo.
Samuel y Juan Andrés son invitados de honor a las clases de sus profesores. Hablan con propiedad de Ciencia, astronomía, evolución, historia, tecnología, literatura y de todo un cúmulo de saberes desarrollados a lo largo de sus cortas vidas. Su ropa sencilla y desgastada no es obstáculo para enfrentarse a las inquietudes de sus compañeros, quienes tratan de formularles preguntas difíciles para atraparlos en algún vacío conceptual. Pero no, su vasto saber y conocimiento de la temática abordada hace imposible contener su torrente de sabiduría.
Y aunque no se crea, son tímidos. Antes de ingresar a su salón para abordar a sus alumnos realizan ejercicios de respiración y relajación mental. Repasan mentalmente su clase y una vez iniciados en su tarea no existe forma alguna de detenerlos.
Mencionan con propiedad teorías, hipótesis, conceptos y saberes. Se confrontan entre sí , se complementan y se retan en el intento de superarse. Conocen planteamientos científicos de diversa índole y hasta sustentan sus propias percepciones de un fenómeno natural o evolutivo. Dos pequeñas figuras que alumbran con su palabra el camino de sus congéneres y amigos de curso.
En este video disertan sobre el origen del universo, el big bang, la formación de estrellas y planetas, los fotones, la teoría de cuerdas, la evolución y la formación de la Tierra. Hablan de mundos posibles y como pequeños Galileos O Giordanos del siglo XXI vislumbra la posibilidad de nuevas y renovadas estructuras del universo.
No es común encontrar este tipo de mentes cultivadas y avezadas en el universo de la ciencia. Razón por la cual se hace necesario, prioritario e impostergable contribuir con su formación y talento. Se debe impulsar sus innatos deseos de aprender y hacer cultura y conocimiento. . En nuestro país la ciencia es un fenómeno raro y extraño, poco cultivada y una verdadera Cenicienta del presupuesto nacional. Son pocos los científicos que se pueden mostrar, desde las aulas escolares son ignorados o sometidos al escarnio público. Lejos de ello, son vistos con desdén y muchas veces catalogados como un problema o el síntoma de un trastorno al que es necesario contenerlo mediante medicaciones o terapias.
En febrero del año 2000 publiqué un opúsculo tratando de abordar el problema, en un intento desesperado de captar la atención de nuestros dirigentes para que se apoyen e incentiven los talentos de nuestros investigadores. En “EL DOCTOR Mierda” y “LAS CIFRAS DE AMÉRICA LATINA ” destapamos la precariedad del fomento de la ciencia en Colombia. Simples repetidores, seguidores de una norma, unas leyes y un currículo que hace rato hiede a cadaverina. Poco ha cambiado el panorama.
Nos preguntamos cuál será el futuro de estos dos niños que estudian en un colegio público y que gracias a la entrega y sensibilidad de sus padres y su profesora pueden desarrollar sus capacidades. No siempre es así, muchos terminan frustrados y sintiendo como el mundo les da la espalda a sus iniciativas.
El caso de SAMUEL y JUAN ANDRES es un llamado atención a nuestras autoridades educativas para que se fomente en los currículos la ciencia y el humanismo, se promuevan y provoquen los cambios requeridos en nuestra educación y se estimule la mentalidad y la capacidad creativa de nuestros niños.
Se debe invertir en ciencia, en tecnología e innovación. Recursos abundantes y generosos en nuestras regalías, pero ausentes y famélicos en nuestros presupuestos efectivos y reales. Requerimos la presencia de científicos, investigadores, innovadores que abran campos que nos permitan dar un definitivo salto hacia la Cuarta Revolución Industrial y con ello la implementación de diseños y estrategias curriculares propias de nuestros días.
Estas mentes, cultivadas y fortalecidas serán la tea incendiaria que anuncien nuevos amaneceres.
Felicitamos al INEM de Pasto, a sus docentes y directivos por hacer de su currículo una invaluable posibilidad de crear y aprender.

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