Nariño necesita un bloque parlamentario fuerte

Este año inició con la noticia de un nuevo congresista nariñense del pacto histórico, debido a la renuncia del senador Gustavo Bolívar. Con el senador Alberto Benavides, Nariño contaría con 10 congresistas, 9 declarados de gobierno y uno independiente, de estos 7 son nuevos y 3 ya han estado en el congreso.

Con esto, y de acuerdo a las posturas de campaña en dónde se criticó la forma tradicional de hacer política, debe existir una diferenciación en el ejercicio político y en la representación que se hace de los nariñenses en el congreso. Luego de 6 meses de trabajo, ya se pasó la época de aprendizaje y adaptación, para continuar con un trabajo serio, territorial, y con agendas públicas transparentes, para conocer qué intereses se están tramitando.

Frente a este importante número de congresistas de origen nariñense, las preguntas más importantes que resultan son: ¿Cómo esta representación política ayuda mejorar las condiciones de los nariñenses? y ¿Cómo se debería trabajar para diferenciarse de las posturas políticas que se criticaron? Por ello menciono tres elementos a tener en cuenta. Además se pueden replicar las buenas experiencias de otros departamentos, como el bloque regional del Valle del Cauca, que mantiene un trabajo en equipo, a pesar de las diferencias políticas, con un objetivo netamente de desarrollo regional, con la participación de alcaldes, gobernadora, asamblea y organizaciones de la sociedad civil.

  1. Diálogo y transparencia en la actividad de los congresistas.

No se puede pensar sólo en elecciones, aunque es clave mantener la fuerza y la organización política. Tampoco el diálogo de los congresistas se puede cerrar a reuniones con sus grupos de trabajo. Se deben abrir espacios con la ciudadanía en general y con representantes de distintos sectores, que no necesariamente sean de la línea política del gobierno. Igualmente, es oportuno un encuentro de parlamentarios de forma periódica, por lo menos dos veces al mes, con el fin de tratar siempre una agenda territorial de defensa de intereses de los nariñenses.

Otra buena práctica que se debería implementar es la realización rendición de cuentas periódica, si es posible semanalmente, en donde se conozca el avance de proyectos de ley, reuniones importantes y defensa de intereses territoriales. También sería consecuente promover que los cargos de las entidades del gobierno nacional en el departamento estén abiertos a convocatoria pública para que los nariñenses con los suficientes méritos y experiencia los ocupen.

  1. Construcción de una agenda temática para Nariño.

El Departamento requiere la construcción de agenda a largo plazo con base en las necesidades de los nariñenses y con prospectiva. Es necesario pensar en el departamento, para las próximas generaciones, más allá de las próximas elecciones. En este sentido, la apuesta de paz es prioridad y exige la participación activa de los congresistas. Se deben promover escenarios para proponer alternativas a la sustitución de cultivos de uso ilícito y dejación de armas. También se demandan acciones contundentes para la defensa de los líderes sociales, la afectación de la comunidad Awá es lamentable.

  1. Jalonar proyectos

Se podría decir que Nariño pasa por el mejor momento en cuanto a la representatividad política, en el legislativo y en el ejecutivo, esto debería reflejarse en las inversiones para el departamento y para resolver temas concretos que son de interés prioritario para la región. Por ejemplo los siguientes:

  1. Apertura del puente del río Mataje que uniría a la costa pacífica ecuatoriana y colombiana. Debe ser una lucha continua la apertura de la vía, un puente sin utilizar, podría constituir en un daño patrimonial o en un elefante blanco binacional.
  2. De los grandes temas sigue siendo la Conectividad de Nariño con el resto de país, terminación de doble calzada entre Pasto e Ipiales, Pasto – Popayán, San Francisco -Mocoa.
  3. Un estudio definitivo del puerto de Tumaco que permita verificar la vocación, proyección y alcance del puerto.

Para lo anterior, sería interesante promover comisiones de trabajo para que se concreten estos proyectos, en este caso hacer alianza con las cámaras de comercio de Pasto, Tumaco e Ipiales, la RAP del Pacífico, empresarixs, la academia y medios de comunicación con el fin de rodear la ejecución y conclusión de los proyectos.

En conclusión, esta es una invitación a repensar la labor legislativa que se viene adelantando y proponer ajustes para que el departamento de Nariño no sólo haya sido un elector contundente en el cambio, sino que los “vientos del sur” transformen las condiciones de vida de la población.

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