Nariño potencia en uchuvas

Por: José Arteaga

(Twitter: @jdjarteaga)

 

Nariño es potencia mundial en uvillas. Bueno, si usamos este término, pocos entenderán la magnitud porque «uvillas» sólo lo usamos los pastusos. En Perú es aguaymanto y en el resto de Colombia es uchuva, mientras que a Europa llega con su nombre científico: physalis. En El Corte Inglés y en Al Campo, dos grandes superficies de España, por ejemplo, se venden physalis en cestitas de 100 gramos a 1,90 euros. Es el producto «exótico» más barato de estos supermercados, pero también uno de los más apetecidos.

 

Pero ya no me voy por las ramas. A lo que voy es que Colombia es el principal país exportador de uchuvas del mundo, y ese mercado lo jalonan 36 empresas de cuatro departamentos: Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Nariño. En el sur del país se producen siete toneladas de uchuvas por hectárea al año. En 2021 se aumentó un 16% su valor en exportaciones, llegando a 37 millones de dólares. 

 

Esas exportaciones van principalmente a los países del Golfo Pérsico, donde la concentración hotelera es altísima y donde será el próximo Mundial de Fútbol. Seguramente les parecerá extraño que esta fruta tan apetecida crezca aún de manera silvestre en nuestros campos y se vea en los antejardines de las casas de Pasto. 

 

Es curioso lo que sucede con la uchuva. Su origen es andino, pero como es fácil de transportar y se conserva bien en su vaina, llegó con facilidad a Sudáfrica, donde se cultiva desde el siglo XIX, y fue llevada por colonos ingleses a Australia y Nueva Zelanda. Demás está decir que también hay uchuva en Inglaterra y en toda la cuenca del Caribe, pero nadie hasta ahora se había puesto en la tarea de cultivarla para exportar.

 

En un censo reciente por parte del ICA se registraron 208 predios productores de vegetales para la exportación en fresco, de los cuales el 45% corresponde al cultivo de uchuva, lo que equivale a un área de 67,8 hectáreas, pero el total es de 157 hectáreas. 

 

La uchuva se cultiva en toda la franja andina de Nariño y es, ante todo, un trabajo familiar. Esas familias sacan ingentes cantidades de fruta, de las cuales el 60% se destina a la exportación y el 40% se reparte entre los mercados locales y la elaboración de postres y bebidas.

 

Recordemos que la uchuva es rica en vitamina C, es antioxidante, ayuda al buen funcionamiento cerebral, protege los ojos de afecciones oculares frecuentes, es cicatrizante, anti-inflamatoria, favorece una correcta cicatrización en pequeñas heridas, combate la irritación de garganta, alivia la otitis, favorece la absorción de calcio ayudando en la formación de huesos fuertes, al ser rica en fibra facilita el tránsito intestinal y tiene un efecto diurético eliminando toxinas. 

 

Ahora bien, hay riesgos fitosanitarios por supuesto, porque atrae moscas. Se necesitan productos para evitarla, pero sobre todo se necesita mucho trabajo de capacitación para no caer en la tentación del uso innecesario de químicos. Además, en Linares y Puerres hay una campaña para favorecer el cultivo orgánico.

 

Recordemos que una certificación de cultivo orgánico alivia las cargas arancelarias y obtiene beneficios para todos los actores de la cadena de producción, incluyendo, como no, los puntos de venta. Los supermercados holandeses, por ejemplo, están encantados con una physalis peruviana de cultivo 100% orgánica.

 

¿Hay truco? No. Siempre pensamos que detrás de una buena noticia suele haber una mala, pero es un defecto muy colombiano este, el de la sospecha. En este caso es simplemente altísimo de beneficio. Es verdad que las ventas externas de uchuva son pequeñas frente a otros cultivos, pero crece y para Nariño supone una opción adicional a la exportación de café, cacao y aguacate hass, que son los productos líderes de la región.

 

Que siga así. 

 

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