Necesitamos desayunar, almorzar y cenar confianza

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Por: Erika Delgado Moncayo

La confianza, como sentimiento vital en la esfera política, sirve como pegamento que une a los ciudadanos con sus líderes. Sin confianza, la maquinaria de la gobernabilidad se atasca, genera descontento, desconfianza y un inevitable declive en la legitimidad de cualquier gobierno.

La confianza no es un regalo automático, sino una construcción lenta y persistente que se basa en la transparencia, la responsabilidad y la coherencia entre las palabras y las acciones gubernamentales.

Hace algunos días, en un foro de debate nacional, uno de los representantes de los gremios empresariales del país asegurada que urge reducir la incertidumbre y generar confianza para impactar el crecimiento en el 2024. Un llamado que sonaba como grito desesperado ante el panorama actual.

Como lo mencioné anteriormente, y trayéndolo al escenario local y regional, esa confianza depositada en las urnas recientemente, juega un papel crucial en el dinamismo económico de los municipios y departamentos.

¿Cómo generar confianza? Uno de los inamovibles de la confianza es la coherencia.

La coherencia es decisiva en la construcción y mantenimiento de la confianza en el ámbito político, se refiere a la consistencia entre las palabras y las acciones de los líderes, así como a la estabilidad en la toma de decisiones a lo largo del tiempo. Cuando los ciudadanos perciben una falta de coherencia en el discurso y las acciones de los líderes, erosiona significativamente la confianza en el gobierno.

No obstante, la confianza por sí sola no es suficiente. La priorización se erige como el instrumento que guía la asignación de recursos y esfuerzos gubernamentales. En un mundo donde los desafíos son vastos y los recursos limitados, la capacidad de un gobierno para establecer prioridades claras es crucial.

La priorización efectiva implica la identificación de problemas inaplazables, la asignación estratégica de recursos y la implementación de políticas que aborden las necesidades más apremiantes de la sociedad.

La falta de priorización puede dar lugar a la dispersión de esfuerzos y a una ejecución ineficiente. Cuando todo se considera una prioridad, nada lo es verdaderamente. La sociedad demanda líderes capaces de discernir entre lo urgente y lo importante, tomando decisiones informadas que generen un impacto significativo en la calidad de vida de los ciudadanos.

En conclusión, un alto nivel de confianza puede crear un círculo virtuoso donde la inversión, el consumo y la innovación se refuerzan mutuamente, contribuyendo al desarrollo económico sostenible de un país, por eso, es urgente para todos en este momento, desayunar, almorzar y cenar confianza.

Fin

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