Otra condena a Nariño.

-Ayer la Gran refinería de occidente, hoy el poliducto-

Pablo Emilio Obando A.

En una brillante crónica periodística el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal desnuda y denuncia las verdaderas intenciones de la Contraloría General de la República al glosar un contrato que pretendía la importación de gas por Buenaventura y no por la Costa Atlántica. Pulpos financieros movieron cielo y tierra para proteger sus antipatrioticos intereses que lesionan a millones de colombianos del Sur Occidente.

Igualmente formuló una denuncia en similar sentido el economista Jesús Martínez Betancourt en una crónica que él tituló OTRA CONDENA A NARIÑO. En ella deja en claro la gran infamia que se comete con nuestra región, pues se pretende la construcción de un poliducto que únicamente llega hasta Popayán.

Nariño, no existe. Los nariñenses parecen corroborarlo. Ante estas denuncias no se ha levantado la opinión pública, la prensa regional, la dirigencia o nuestros congresistas, con la excepción del senador Guillermo García Realpe, que hizo un importante debate en el congreso de la República.

Parece que los nariñenses, literalmente, nos quedamos sin gas revolucionario, ya nuestra gacha cabeza no parece preocuparse por problemas de tanta importancia, que nos condena a depender de diversas circunstancias para abastecernos de este producto que tanto incide en la economía regional.

Ayer nos burlaron la Gran REFINERÍA de Occidente, que se quedó en el Valle por decisiones antipatrioticos y antitecnicas, que nos ha llevado durante décadas a padecer y sufrir los rigores de unos permanentes desabastecimiento y su consecuente parálisis económica y productiva que encarecen productos y servicios.

Hoy nos niegan la posibilidad de un POLIDUCTO por razones deleznable y odiosas. El proyecto llega hasta POPAYÁN. Para el resto de país, especialmente para estos mercaderes financieros, Pasto y Nariño somos un simple accidente histórico y geográfico.

Ante esta injuria debemos levantarnos como se hizo ayer ante el raponazo de LA GRAN REFINERÍA DE OCCIDENTE. No entendemos el mutismo en nuestra región, la timorata timidez de nuestros dirigentes y la inoportuna e inconveniente complicidad de nuestros congresistas.

Hace cinco años denunciamos este atropello contra Nariño. Igual silencio.

Todo indica que lo de LOS LEONES DORMIDOS no es UNA simple expresión de enemigos fortuitos. Es el  claro reflejo de esta pasividad que nos condena como estirpe A CIEN AÑOS, DE SOLEDAD.

Lo paradójico es que con glosa o sin ella, desde la Costa Atlántica o Buenaventura, Nariño continuará sometido al vaivén de los infortunios naturales, geográficos y climáticos para abastecerse de gas y combustibles. Sometido nuestro pueblo a una centenaria discriminación presupuestal y a la ausencia de obras de gran envergadura nacional.

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