Escuchando nota
Por: José Arteaga
(Twitter: @jdjarteaga)
Según lo informó la FIFA a partir de 2031 la empresa italiana Panini no hará más los álbumes oficiales de los Mundiales de Fútbol. Su nuevo realizador será Topps, filial de la firma estadounidense Fanatics. La FIFA busca un modelo digital con Trading Cards virtuales y ene seo Fanatics es más potente. Se pone punto final a una relación que nació en el Mundial de México 70 y del que todos hemos hecho parte.
Hace cuatro años mencionaba en esta misma columna como lo digital había cambiado las reglas del juego y el cambio tecnológico obligaba a contemplar tres opciones: los cromos o láminas tradicionales que se pegan al papel, las cartas que se pueden meter en carpetas o en cajas, y la colección virtual. Y luego están los Card-Game que combinan lo coleccionable con los juegos de mesa.
También hay Apps, clubes Online para intercambios, localizadores GPS para saber quien tiene lo que buscas, y partidas de juegos al estilo de FIFA FC de EA Sports.
Pero lo digital es aún incontrolable en su totalidad. De allí que existan rumores de filtración de imágenes, con lo cual la venta ilegal pulula. De la misma forma, así como hay revendedores de boletas a la entrada de los estadios, hay quienes completan el álbum rápidamente, lo escanean y venden nuevos cromos impresos por su cuenta.
En tiempos de la Inteligencia Artificial la falsificación como delito como broma está a la orden del día. Lo llamativo es que por los comentarios que se leen en redes, muchísima gente está contenta con la piratería y el delito se justifica por doquier.
No falta, por supuesto, quien hable de lucha de clases y que hay personas que no lo pueden llenar por los altos precios que se piden por los cromos. Si la piratería se justifica por eso, todo en esta vida debe ser pirateado y las grandes marcas no deberían existir por caras… en fin. Veamos las cifras.
El álbum de este Mundial es el que tiene más equipos (48), por lo que el álbum tiene más páginas (112). Eso si, hay dos álbumes, uno de portada blanca y otro de portada dura con diferentes precios. Los cromos son 980. El sobre (con 7 cromos) vale 5.000 pesos. La caja (con 104 sobres) cuesta 520.000 pesos. Pero además hay un espacio para cromos o láminas de Coca Cola, que sólo se consiguen comprando los envases. Nicolás Abril, que hizo las cuentas en Instagram, dice que el aumento del anterior a este mundial ha sido del 60%.
De todo esto se desprende la importancia y el fomento del cambio de cromos, aquello que pobló los recreos e hizo que determinadas esquinas de las ciudades se convirtieran en lugares de visita obligada. La inflación golpea el bolsillo de la afición, aunque esta se niega a darse por vencida, exceptuando los piratas ya citados.
Los álbumes nacieron en el Mundial de Brasil 50. Era un cuadernillo en papel periódico que hizo la empresa de São Paulo A Americana Ltda. Incluía fotos de los estadios, pero sólo se podían conseguir los cromos de los jugadores titulares. Con mayor presupuesto y mejor calidad en diseño, edición y fotografía, la empresa de dulces Kiddy se encargó de hacer el álbum del Mundial de Suiza 54.
El criterio de la FIFA era autorizar a una empresa de cada país sede para hacer los álbumes. Pero no se firmaba contrato de exclusividad, por lo que a cualquier postulante se le permitía. Así en el Mundial de Suecia 58 aparecieron varias empresas, incluidas una argentina y una brasileña. En Chile 62 se pactó con cuatro editoras y en Inglaterra 66 con siete compañías. Así hasta México 70.
En cuanto a Panini, la historia cuenta que en 1954, Giuseppe y Benito Panini comenzaron en el negocio de la venta de periódicos en Modena, Italia, y que poco a poco su emprendimiento dio lugar a una distribuidora y a la compra de la editorial Nannina en 1961. Y como el fuerte de la editorial era la venta de cromos, se sumergieron en el negocio, cambiando un aspecto fundamental. Hasta entonces los cromos se vendían sueltos. Desde su llegada, se vendieron en sobres con cartas insertadas al azar.
Su primer álbum dedicado al fútbol se llamó Colección Gol, que no era más que una serie de cromos que los antiguos dueños habían desechado por compleja de vender. Tuvieron tanto éxito que al poco tiempo sacaron su propio álbum, consiguieron los derechos de los futbolistas del Calcio y arrendaron un taller para producir en cantidad. Así pasaron de vender 3 a 15 millones de sobres.
Con una razón social, EPM, Edizioni Panini Modena; y un logo, un caballero y su lanza; la familia Panini se convirtió en un referente. Su siguiente paso, el Mundial, y en 1970, adquirieron la licencia oficial de la FIFA y publicaron tres ediciones del álbum del Mundial de Fútbol México 70 con 50 páginas y 271 fotos de jugadores. Una de esas ediciones, la alargada de fondo rojo, fue la que se vendió en Colombia.
Como decíamos, los álbumes ya existían, pero el tratamiento de imagen y colección varió sustancialmente con el control de Panini. Desde México 70 los jugadores importantes se convirtieron en una suerte difícil de conseguir. Pele, como no, era el santo grial de aquel entonces.
Yo disfruté, como todos los de mi edad, de la temporada de colección. Llegar la planilla era el mejor juego posible, pues con suerte, toda la familia lo asumía como un reto. Encontrar en Pasto las tiendas donde salían jugadores diferentes era complicado. Recuerdo una, que creo todavía existe (aunque con otro nombre), en la esquina de la calle 13A con carrera 21. Salían todos los que uno quería.
El problema es que si tenías muchos y te ponías a cambiar en el recreo, te hacían “pan con quito”, golpeándote en el dorso de la mano y todos los caramelos caían al suelo. Tenías suerte si recuperabas la mitad.
Cosas de la vida, en 1998 acabé trabajando en la revista Don Balón en Barcelona, que dirigía Juan Pedro Martínez. Y yo, la verdad, no he conocido nadie con la devoción por los álbumes de fútbol como Juan Pedro. No sólo los tenía todos, los de los mundiales y los de la Liga española desde los años 50, sino que poseía una MFT, memoria futbolística total. Recitaba alineaciones de cualquier equipo de cualquier época.
Así que paralela a la aparición de los álbumes de Mundial y de Liga por parte de Panini, Don Balón sacaba sus propias ediciones especiales con los rostros de cada jugador al comienzo de cada temporada. No eran cromos para pegar, pero el sistema de trabajo era exactamente igual. Con cuatro o cinco meses de antelación se hablaba con cada club para ir elaborando las fichas y tomando las fotos.
Fue una bonita época que me enseñó lo complejo de la edición y producción, y el peligroso juego que implica publicar un álbum antes de un evento, cuando aún las contrataciones, fichajes y/o llamados a la selección, no se han cerrado.
Juan Pedro Martínez es hoy el Director Editorial de Panini, y al ser un especialista en fútbol, maneja muchos productos y tipos de producto: FIFA World Cup, Panini FIFA 365, Liga Santander, Premier League, Calciatori, Ligue 1, Liga Este, Megacracks, Adrenalyn… En fin. En un año se revisan unos 3.000 cromos.
Juan Pedro cuenta que el criterio que se aplica a la Liga es el mismo que se aplica al Mundial. Hay una sección dedicada a los últimos llamados de una selección, proveniente muchas veces de lesiones de los jugadores. Y aún así, siempre hay discusiones porque faltó este o aquel jugador. El álbum de Panini es la Biblia del Mundial, pero también es visto como la web del entrenador. Un fanático discute con el álbum porque su jugador favorito no fue convocado. Hay una relación amor-odio con el objeto creado, diría Desmond Morris.
De todas formas hay unas reglas específicas para los cromos de jugadores nuevos, como el plazo de tiempo de salida al mercado de los mismos, a fin de dar margen de compra a las plantillas estándar. Cada álbum contiene jugadores, entrenadores, escudos, banderas, equipos, personajes históricos y, ¡oh curiosidad!, este no trae estadios porque ahora muchos llevan nombres de marcas privadas.
Todo lo anteriormente mencionado hace parte de nuestra vida. Ese álbum de cromos, monas, láminas, estampitas o caramelos, la planilla de toda la vida, mantiene un espíritu juvenil eterno. No importa cuantos años tengamos.




