Posible reactivacion de un sistema de absorción de cosechas de granos básicos en Colombia

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Por: Álvaro Antonio Contreras Malagón

Ingeniero Agrónomo U. Nal. Bogotá

Cel: 310 7627228

alconma@hotmail.com

Ante el anuncio hecho por el Presidente Electo Gustavo Petro Urrego en el sentido de que uno de los instrumentos más importantes para lograr la tan anhelada recuperación del campo colombiano, garantizando de esta forma la soberanía y la seguridad alimentaria, base fundamental de cualquier sociedad en el mundo, debe ser la reactivación y puesta en marcha de un mecanismo para la compra de productos básicos a los agricultores, para el acopio, acondicionamiento, almacenamiento, distribución, certificación de calidad y distribución de los mismos a toda la población colombiana, hago alusión al importante artículo escrito por el Licenciado Pablo Emilio Obando Acosta, ilustre personaje nariñense  a quien  recientemente tuve el honor de conocer en la Heroica Cartagena de Indias, artículo en el cual hace referencia a la posible reactivación de lo que fue en su momento el Instituto Nacional de Abastecimiento INA y posteriormente, hacia los años 70´s, el Instituto de Mercadeo Agropecuario IDEMA, entidad que en su momento fue garante y ejecutor de primer orden en lo que fue un eficiente y exitoso modelo de absorción y distribución a precios justos de las cosechas nacionales de maíz (tanto amarillo como blanco), arroz, sorgo, fríjol, trigo, cebada, soya y ajonjolí, para mencionar los principales, brindando seguridad económica para los productores, hasta en los más recónditos lugares del país.

Tuve en los albores de mi carrera profesional hacia mediados de la Década del 70, junto a un grupo de 54 colegas, el gran honor de formarme con el IICA CIRA y el IDEMA  como Especialista en Manejo Poscosecha de Granos y Semillas e igualmente viajando a especializarme en el CENTREINAR Centro Nacional de Treinamento em Armazenagem de la Universidad Federal de Vicosa Mina Gerais Brasil, luego de lo cual, recuerdo con mis mejores afectos a la tierra Nariñense, específicamente al hermoso, productivo y por siempre recordado municipio Municipio de Túquerres, en donde encontré la gente más hermosa y buena del mundo. Allí llegué en 1.976 a atender el Puesto Transitorio de Compras del Idema, instalado en lo que fue la antigua Plaza de Mercado y donde igualmente, recuerdo  con nostalgia y alegría, haber comprado en un término de cuatro meses, cerca de 35.000 toneladas de trigo nacional, bajo estrictas normas y condiciones de calidad y pago inmediato al agricultor,  las cuales diariamente eran redespachadas en camiones hacia la Planta de Silos de Pasto, a donde llegaban para su acondicionamiento (limpieza y secamiento) y luego ser absorbidas por la Industria Molinera o Galletera Nacional, configurando lo que hoy denominan los expertos, los circuitos cortos de comercialización, generando en ésta forma una dinámica económica de gran relevancia para la región, modelo que indudablemente identifico y garantizo como transparente y exitoso, al cual quisiéramos volver muy pronto.

Por ese entonces, el Gobierno Nacional, desde el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Idema junto con los respectivos Gremios Agrícolas, establecía, previa realización de Comités Nacionales de Revisión de Costos de Producción, los llamados precios de Sustentación, o de Garantía (para el respectivo Semestre) o de Intervención (en casos especiales), que establecían un margen de comercialización, el cual,  en la mayoría de los casos quedaba en cabeza del productor primario, como en justicia, debe ser.

Desde mediados de 1.989 y hasta 2.019, como Director de Formas Asociativas y Mercadeo de Fenalce y Consultor en Proyectos de Manejo Poscosecha de Cereales y Leguminosas, igualmente para Fenalce, he sido testigo del florecimiento y posterior decadencia de la producción de éstas especies vegetales muy especialmente a partir de la Apertura Económica implementado por el Gobierno de Colombia hacia 1.990, en toda la geografía del Departamento de Nariño (Pasto, Ipiales, Funes, Iles, Tangua, Tumaco, El Charco, Sandoná, Buesaco, La Unión, Taminango, Consacá, Yacuanquer, Imués, Samaniego, Sapuyes y Túquerres), a donde realicé innumerables visitas y realicé capacitaciones para agricultores. Sin embargo, soy testigo del estoicismo, altura y resiliencia del Departamento para seguir adelante con pujanza y admirable decisión.

Considero que dentro de los pasos iniciales para reactivar el esquema oficial de absorción de cosechas, se debe realizar en forma inmediata un completo inventario de infraestructura disponible para el acopio, acondicionamiento, almacenamiento y distribución de productos básicos y con agregación de valor, a lo largo y ancho del país, estableciendo su estado actual, la  tenencia del bien ( Plantas de Silos, bodegas para operación comercial, locales de distribución, plantas de transformación como molinos, trilladoras, empacadoras, elevadores, equipos y elementos de laboratorio y certificación de calidad etc.) Desde luego, es imperativo garantizar además, recursos económicos suficientes y de inmediata disponibilidad para realizar los pagos de cosechas, de  los servicios y de la operación comercial.

Algo muy importante, es la revisión de normas técnicas, su actualización, ajuste y aplicación en el momento de la transacción y un Programa de Capacitación y Adiestramiento del  recurso humano en Manejo Poscosecha de Granos,  indispensable para la Dirección, operación, mantenimiento, operación, supervisión y control de todos y cada uno de los procesos inherentes a la comercialización de granos básicos y otros bienes de primera necesidad, si es del caso.

Finalmente considero muy importante comenzar procesos de agregación de valor de productos básicos para obtener bienes con alto contenido de proteínas, como puede ser el caso del fríjol arbustivo o voluble( de colgar) para obtener productos untables(Refried Red Beans) o fríjoles volteados/untables) o bebidas altamente energéticas y proteínicas, con las cuales se podría mitigar por lo menos en parte, la desnutrición y la subalimentación de buena  parte de nuestra población, especialmente infantil y adultos mayores en campos y ciudades de nuestra patria.

Dejo  a consideración de las instituciones pertinentes del orden nacional, departamental y municipal, el análisis y la posible pertinencia de éstas ideas, tendientes a formalizar la reimplementación de un Sistema Nacional de Oferta de Alimentos Básicos sembrados en Colombia, el cual garantice y redima el esfuerzo del agricultor, estimule  el regreso al campo de personas en edad productiva, quienes por diferentes razones debieron abandonar sus parcelas acrecentando los cinturones de miseria en la  principales ciudades del país,  dinamizando los mercados y proporcionando la soberanía y la seguridad alimentaria de nuestro país, el cual como todos lo sabemos, posee todas la ventajas comparativas para lograr dicho objetivo.

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