PROCESO DE TRANSCULTURACIÓN EN LA DÉCIMA CIMARRONA

Fotografía: Andrés Arbelaez

Por: Genith Solis Peralta

Genithsolis23@hotmail.com

 

¿En qué consiste la idea de  transculturación?

 

Esta idea es planteada originalmente, por el antropólogo cubano Fernando Ortiz, quien la enunció en 1940 en su libro Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar. Ortiz establece la diferencia  entre la “aculturación” y la “transculturación”. Aclarando que la primera es el proceso por el cual, una cultura dominada recibe pasivamente ciertos elementos de otra, por lo que en ella misma se presenta una cierta “deculturación”. En cambio, la segunda o proceso de “transculturación” hace referencia al proceso por el cual una cultura adquiere en forma creativa ciertos elementos de otra, es decir, a través de algunoss fenómenos de “deculturación” y otros de“ neoculturación”.

 

Ángel Rama asumió la idea de la “transculturación” y la empezó a desarrollar en su artículo de 1971 titulado Los procesos de transculturación en la narrativa latinoamericana, un ejercicio brillante en la medida en que deja a un lado la mirada antropológica y la asume desde una mirada literaria en la que entendía la transculturación narrativa como una alternativa al regionalismo, el planteamiento de Rama gira en torno a una “‘plasticidad cultural’ que permite integrar” tanto “las tradiciones” como “las novedades.” Para 1982, año en que se publica  su libros más importante desde donde había ampliado estas primeras consideraciones acerca de la transculturación narrativa en la que destaca cuatro “principales operaciones que se efectúan en la transculturación” que son perdidas, selecciones, redescubrimientos e incorporaciones, Estas cuatro operaciones son concomitantes y se resuelven todas dentro de una reconstrucción general del sistema cultural, que es la función creadora más alta que se cumple en un proceso transculturante. Y como  eran aplicable estas operaciones a la literatura a partir de tres categorías básicas: la lengua, la estructura literaria y la cosmovisión.

 

Podemos afirmar entonces que el proyecto  transculturador apunta a la redefinición de la cultura sobre la base de la región, por lo que la narrativa transculturadora busca, como nos dice Rama refiriéndose a Arguedas”….insertarse en la cultura dominante [para] imponer en tierra enemiga su cosmovisión y su protesta….”

 

En este sentido el fenómeno transculturador  entra en la narrativa de una manera distinta a la diglosia cultural: en donde la coexistencia entre dos culturas no es reconocida, pues la condición de subalternidad desde donde se construye al “otro”  no permite sino ver de un lado, en el que se reconoce hay voz, representación, y presencia. Considerando que del otro lado no hay voz, no hay representación, por lo tanto tampoco hay presencia, la nueva narrativa transculturadora cumpliría en términos de Ángel Rama, una nueva función que es la de confrontar dos mundos, dos realidades, entre dos culturas.

 

Es oportuno resaltar que sólo algunos autores  se han atrevido a proponer ese quiebre o ruptura del mundo de la contingencia, que es lo que sucede con frecuencia en las obras de escritores como: Gabriel García Márquez, José María Arguedas, Juan Rulfo, Roa Bastos, Guimarães Rosas, entre otros, en donde se puede observar el fenómeno transculturador, convirtiendo al autor en una  persona en la que confluye  una doble pertenencia o ciudadanía cultural, poseedor de una complejidad en diferentes órdenes (lo real y lo imaginario), condiciones que  le han permitido fundir en una simultaneidad, lo no simultaneo, lo no homogéneo, creando puentes culturales entre lo amerindio y lo occidental.

 

Así como hay autores que han trasnculturado en sus narrativas, en otros contextos han sido las comunidades del pacífico norte y sur, quienes han hecho lo propio, en esta oportunidad a partir de la décima. Éste recorrido por la génesis de la décima nos permitirá descubrir como fue el proceso de transculturación en la décima cimarrona.

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