¿Qué pasó con el 90% de los jóvenes que no llegó a las urnas?

Por: Edith Bastidas

En las elecciones para Consejos Municipales de Juventud los votos fueron muy pocos, en el promedio nacional escasamente alcanzaron un poco más del 10% del total del potencial electoral. Incluso en el municipio de Murindó (Antioquia) la abstención alcanzó el 98.38%. Por su parte, el municipio con la mayor participación fue la Salina (Casanare) con un 45.67%, es decir que ni siquiera votó la mitad del potencial electoral de dicho municipio.

Por supuesto, las reacciones no se dejan esperar, y más que todo están enfocadas en censurar a ese 90% de los jóvenes por no salir a votar. Sin embargo, esta postura parece ser un poco simplista, pues solamente se enfoca en los números y deja de lado el fondo del asunto.

Para empezar, hay que recordar que, en Colombia, la abstención en las elecciones tanto a nivel nacional como departamental o municipal ha sido histórica y alcanza cifras de entre el 40% y el 60%, especialmente cuando se trata de elecciones a cuerpos colegiados.  Algunos análisis sobre las razones de la abstención electoral en Colombia, muestran que este fenómeno tiene múltiples causas tanto individuales como de contexto, muchas de ellas difíciles de superar. Las primeras pueden ser, por ejemplo: la edad, la educación, el nivel económico individual, el estado civil, pertenencia a grupos o a sindicatos, el género, el empleo formal, el lugar de residencia, la pertenencia étnica. Por su parte los factores de contexto pueden ser económicos, políticos e institucionales.

En este orden de ideas, era demasiado ambicioso pensar que con el solo hecho de decirles a los jóvenes que vayan a votar el 5 de diciembre, mágicamente los íbamos a tener a todos y a todas, o por lo menos a la mayoría, en las urnas.

Si bien, como se anotó anteriormente, la abstención electoral está asociada a muchos factores individuales y de contexto, en esta oportunidad se evidencia altamente, la poca información, la falta de recursos económicos, la violencia que tristemente sigue vigente en el país, la desconfianza en la institucionalidad, la falta de propuestas interesantes, la desesperanza, entre otros.

Sin embargo, en una primera lectura, la causa de la abstención que parece tener mayor relieve consiste en que la propuesta tanto de la conformación de consejos de juventud, así como la elección a través de votación no ha resultado suficientemente atractiva para el segmento de población al que iba dirigida.  Tal vez esta forma de participación no es la que están esperando los jóvenes, más aún cuando estamos ante una institucionalidad que busca cooptar e instrumentalizar los diferentes escenarios de participación, e incluso las políticas y presupuestos, para sus fines.

Por otro lado, el segmento de edades al que iba dirigida la propuesta es bastante amplio y con diferentes expectativas, pues las aspiraciones de los jóvenes de 14 años van a ser diferentes a las de los jóvenes de 20, de 25 y 28.

Al observar las estadísticas, se encuentra que la mayor cantidad de votos fue para los partidos y movimientos políticos (56.39%), seguido por las listas independientes (29.06%) y finalmente los procesos y prácticas organizativas (14.53%)

Los primeros lugares en votación los obtuvieron los partidos tradicionales: liberal (10.84%) y conservador (8.04%), seguidos de tres partidos de centro derecha. Este punto es interesante porque si bien estos partidos logran los mayores porcentajes, sumados alcanzan solamente una votación de un poco más de treinta y seis por ciento (36.65%), es decir que las casi dos terceras partes del país joven que votó en las elecciones no está alineado con las clases políticas tradicionales.

Los partidos y movimientos indígenas, MAIS, ASI Y AICO, alcanzan porcentajes de 2.57%, 2.30% y 1.01% respectivamente.

En este contexto, una conclusión no definitiva que nos deja esta primera experiencia de votación para elección de consejos municipales de juventud es que los jóvenes por diferentes razones no están encontrando atractivo ir a las urnas, por el contrario, parecen estar más interesados en procesos sociales, comunitarios, culturales e incluso organizativos. Así que, queda el reto de continuar fortaleciendo los escenarios de participación para que estos sean atractivos no solamente para los jóvenes sino para toda la población colombiana, ligándolos a verdaderos procesos sociales de participación plena y efectiva.

En todo caso, es bueno ver que ese vaso de la participación democrática electoral para los jóvenes empieza a llenarse con el 10% que podría ir en aumento en la medida en que podamos evidenciar que los beneficios de la participación electoral son reales y equitativos.

RESUMEN

En las elecciones para Consejos Municipales de Juventud los votos escasamente alcanzaron un poco más del 10% del total del potencial electoral. Tal vez esta forma de participación no es la que están esperando los jóvenes.  En todo caso, es bueno ver que ese vaso de la participación democrática electoral para los jóvenes empieza a llenarse, así sea con un escaso 10%, que podría ir en aumento en la medida en que podamos evidenciar que los beneficios de la participación electoral son reales y equitativos.

 

 

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