Diciembre es por naturaleza el mes más trágico, nocivo y violento del año, algo contradictorio. Científicamente está demostrado que la época de fin de año propicia grandes riesgos en la salud de las personas. En todo el mundo existe la tendencia en lo posible, de darle ciertas licencias al cuerpo (y al espíritu), con los inevitables excesos. Un simple ejercicio lo corrobora. Por ejemplo, si tomamos una muestra aleatoria de 10 personas evaluándolas antes y después de las festividades de fin de año encontramos marcadas diferencias.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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