Tumaqueño explica que un enfoque cultural ayudaría a erradicar la pobreza en el Pacífico

Así lo explicó el tumaqueño Ricardo Castillo Torres, magíster en Administración de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien llevó a cabo una investigación orientada a buscar por qué la pobreza en el Pacífico colombiano, en vez de disminuir, ha aumentado con el paso de los años.

El plus de su análisis estuvo en incluir la dimensión cultural, diferente a los enfoques economistas o las teorías sociológicas tradicionales que suelen tener este tipo de análisis.

“En este estudio queremos destacar la visión cultural para no reducir la pobreza, sino erradicarla, que es distinto. No se trata de entregar subsidios, sino de construir capacidades y mejorar la condición mental de los habitantes”, puntualiza el investigador Castillo.

Para llevar a cabo este análisis, seleccionó como área de estudio a Tumaco, barrios estrato 1 y 2, y tuvo un enfoque descriptivo exploratorio mixto, con énfasis en lo cualitativo.

Inicialmente revisó las políticas sociales implementadas entre 1991 y 2016 para reducir la pobreza en esta región, y después aplicó un método etnográfico a través de grupos focales y encuestas.

Los primeros consistieron en conversatorios y debates con líderes de la región, en tanto que las encuestas se enfocaron en caracterizar a las familias según su condición socioeconómica según salud, acceso a bienes y servicios, calidad de la vivienda, empleo y escolaridad, entre otros aspectos. Al final esos datos se evaluaron con el sistema SPS, un paquete estadístico utilizado en sociología para hacer análisis.

Modelo extractivo

Una de las observaciones más importantes en el aspecto económico es que en regiones marginales como el Pacífico, el Estado ha promovido el modelo extractivo: la explotación de recursos naturales no genera cadena de valor en las comunidades, sino que toma mano de obra no calificada para beneficiar a las grandes ciudades.

Como los bosques se van acabando, se rota a otros productos, como la introducción de monocultivos de palma de aceite o palma africana. También se explotan los recursos marinos y costeros, cultivos de plátano, coco, e incluso el cacao como producto alternativo.

Sin embargo, esta materia prima se lleva al interior del país para procesarla y generar una cadena de valor. Por lo tanto, el dinero no circula en el lugar donde se extraen los productos, sino donde se transforman. Eso da lugar a un clúster de pobreza o racismo geográfico: alto índice de pobreza en la población afro del Pacífico frente al resto del país.

Primaria incompleta

Respecto a escolaridad y los ingresos, se obtuvo que alrededor del 60 % de la población adulta tiene primaria incompleta, lo cual tuvo una correlación directa con los bajos ingresos y el modelo de economía extractiva, pues “las trampas de pobreza” obligan a recurrir a la economía del rebusque.

También se observó que en más del 50 % las viviendas no han estado promovidas por el Estado, sino que han sido construidas por la propia comunidad.

Se encuentra entonces que la mayoría están hechas con materiales mixtos, y muy pocas, por no decir ninguna, cumplen con elementos técnicos de sismorresistencia. Además, casi el 20 % son viviendas de invasión que toman área del manglar.

Invasión y destrucción del manglar

“En este momento la invasión y destrucción del manglar para hacer ranchos y construir viviendas en madera, con palafitos, es un tema dramático en Tumaco: cortan el mangle y eso les sirve de columnas o vigas de la vivienda”, relata el investigador Castillo.

Por último, en los resultados asociados con el factor cultural, se encontró que los programas o proyectos enfocados en mitigar esta problemática se elaboran desde Bogotá o Cali, sin tener en cuenta a la comunidad y su participación ni un enfoque diferencial. Lo que predomina son sistemas paternalistas de subsidios como Familias en Acción o Jóvenes en Acción.

También se detectó que los programas que ofrece el Gobierno se focalizan por la condición de desplazado (60 %) y no por ser afro, indígena o pobre.

Esto significa que hay una temática de orden público y no cultural, lo que genera un error en el enfoque de las políticas sociales, pues se piensa que la pobreza es un tema de variables económicas y no un problema cultural enraizado en la región.

Se recomienda entonces que el Estado formule la política social  con la comunidad, tal como lo estipula la Constitución, y que se tenga en cuenta la visión de las comunidades étnicas, ya que para ellos la pobreza está en dos ámbitos: el material y el mental.

Este trabajo fue dirigido por el profesor Alberto Martínez, de la UNAL Sede Palmira, y apoyado por Lida Requejo, lideresa afro.

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