Una casa para Andrea. -El verdadero rostro de la inequidad social en Colombia-

Andrea Arévalo es una yacuanquereña de 27 años de edad, madre cabeza de familia de dos niñas, desempleada, víctima de la inequidad social en Colombia y recientemente desalojada de una vivienda en el barrio El Manzano en Yacuanquer.

Me escribió buscando una mano amiga que le ayude a visibilizar su angustiosa situación en la espera de que las autoridades municipales le brinden una solución a su problema de vivienda y el desamparo de sus hijas. Fui testigo de su heroicidad cuando al ser expulsada de esa humilde vivienda y ante la imposibilidad de otra opción, armada de valor y dispuesta a luchar por los suyos, arma un cambuche en las proximidades del barrio con materiales reciclables y pernocta un par de noches, hasta que la bondad de una prima le permite por unos días ocupar una pequeña pieza.

Lo extraño y curioso de este desalojo del que fue victima es que, consideramos, se realizó sin seguir la normatividad del caso. Sabemos que la jurisprudencia expresa que no se puede desalojar cuando existen niños y ancianos en la vivienda. No se le notificó, no se le hizo firmar acta alguna, no se siguieron los protocolos del caso y mucho menos los procedimientos legales. Las autoridades están para velar por el bienestar común y para proteger a niños, acianos y personas en situación de discapacidad. De comprobarse la realidad de estos actos irresponsables, las autoridades están en la obligación de brindar una explicación sensata y justa. Y, por supuesto, de indemnizar a las victimas de estos malos procedimientos que dejaron afectaciones psicológicas, físicas y emocionales a esta madre y a sus niñas. Esperamos el pronunciamiento de las autoridades competentes y que nos indiquen la documentación requerida.

En mi última visita la encontré laborando a jornal en una actividad agrícola, cosechando papa en su afán de llevar algunos recursos a su hogar. Nos concede una entrevista y en ella deposita sus angustias, miserias y tristezas. Nada pide, salvo lo justo para cualquier colombiano, la posibilidad de ser propietaria de una vivienda, por humilde que sea, así sea un pequeño cuarto que le permita resguardarse del frio y de las inclemencias del clima.
Sé muy bien que la situación dramática de Andrea es la de cientos, miles y millones de colombianos. Admiro de esta mujer su tesón y fortaleza, su capacidad de lucha y su entrega a sus dos pequeñas hijas que la miran con respeto y confianza total.

Visitamos el barrio El Manzano y fuimos testigos de la veracidad de sus palabras. Muchas casas permanecen desocupadas por cuanto los adjudicatarios ni siquiera viven en esa población. Son 216 casas que fueron entregadas en el gobierno Santos a personas carentes de recursos y sin propiedad alguna. Por esas cosas de los colombianos, algunas se adjudicaron a personas que no cumplían los requisitos. Esta es la razón por la cual realizamos un llamado a las autoridades municipales de Yacuanquer para que se investigue estas irregularidades y, de ser posible, se re adjudiquen a quienes realmente las necesitan.

Mientras esto sucede, invitamos a empresarios, periodistas, Iglesia, gente de bien, lo mismo que a entidades, fundaciones y corporaciones para que nos unamos en la noble misión de conseguir una casa para Andrea y sus niñas. Hacemos un respetuosos llamado a organizaciones de nuestra región para que lideren esta campaña. Todos con Andrea y sus niñas… levantemos un rancho entre todos.

Quienes deseen vincularse a esta noble causa pueden comunicarse al celular 320 783 3865. Si algo hemos aprendido de esta pandemia es que únicamente seremos dignos de ser llamados y considerados humanos cuando abrimos la mano, no para pedir sino para auxiliar.

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