“Una vida legendaria”, de Édgar Bastidas Urresty

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Columna DESDE NOD pakahuaymail.com

Entre fabulada y real -no me atrevo a señalar que quizá esta sea la causa del calificativo de “legendaria”- Édgar Bastidas Urresty, nos entrega un nuevo libro cuyo título encabeza este artículo. Se trata de una crónica -principalmente a dos manos, una mano para cada parte- de la reseña biográfica de su padre, Emilio Bastidas, aunque también se encuentran referencias de estudios críticos de otros autores. En la primera nos introduce en comentarios sobre el trabajo literario de don Emilio, escritos por Álvaro Pineda Botero y para la segunda, más extensa, Bastidas Urresty nos pasea sobre su vida, obra y vivencias desde su nacimiento hasta su muerte, entremezclados con resúmenes pedagógicos de algunas obras de la literatura universal. Entre estos dos acápites, nos da a conocer sus libros (seis publicados en total), con apartes de textos referidos a esa obra. Personalmente, nos lo presenta como un lector voraz, ávido de saber y conocer todo lo que podía con sus lecturas, pero además ávido de convertirse en escritor. Sus estudios formales sólo habían llegado hasta culminar la escuela primaria, como era lo común para muchos niños, aunque varios no alcanzaban sino sólo prepararse para su Primera Comunión, primero o máximo segundo de escuela primaria.

Su afán de devorarse el mundo del conocimiento a través de los libros, lo llevó a formar una envidiable biblioteca con cuanto libro importante para sus deseos e intereses de saber y conocer fue encontrando en sus viajes, correrías y autoexilios (porque también fue político, conservador), de la cual se nutrió su familia, a la que pertenecen dos escritores: Édgar y Emilio Bastidas Urresty. Hoy ese archivo total reposa en la Biblioteca Central de La Universidad de Nariño, en Torobajo. Y aunque estos lances parecieran increíbles, Édgar debió afrontar una lucha con mandos medios (o quizá no tan medios) de esa universidad, para que esta donación de su familia fuera recibida de una manera digna. Lucha que fue conocida y comentada en algunos medios periodísticos de la ciudad de Pasto. Cosas que pasan no sé si sólo entre nosotros. Finalmente, el libro que hoy nos ocupa, fue editado por esta universidad y hace parte de todo ese trasegar de sus hijos, con el que culminó la entrega y recibimiento dignos, después de batallar claro está.

Quizá uno de los objetivos centrales -o quién sabe si el principal- que se planteó Bastidas Urresty con Una vida legendaria fue dar a conocer la novela, El hombre que perdió su nombre (Bogotá, 1977), poco conocida en nuestro medio y llevarnos de la mano al resto de libros y de temas sueltos, entre los que hay poesía, ensayo, cuento, pensamientos y artículos periodísticos.

Con ocasión del relato de la muerte de don Emilio, Édgar, fabulando, sigue a su padre en un “paseo” por los dantescos caminos del infierno, el purgatorio y el cielo. Para mí, es en esa narrativa de los círculos donde Bastidas Urresty -como narrador omnisciente del “paseo”- logra pintarnos la vida pueblerina de Samaniego, municipio del Departamento de Nariño, de donde eran oriundos sus padres y una parte de sus hermanos. En esta narración, Édgar convierte a las personas que encuentra don Emilio -en los círculos de Dante- en verdaderos personajes literarios (lo particular volverlo universal, según la enseñanza del gran Tolstoi), que más adelante, posiblemente, le darán “material” para historiar una biografía de relatos de Samaniego, su pueblo, ya que también es historiador (forma parte de la Academia de Historia Colombiana de Historia). Este acápite fue el que a mi más me sedujo.

Bienvenida esta nueva obra que llega a engrosar nuestro patrimonio y, en esta ocasión, con el reconocimiento a un escritor al que las nuevas generaciones desconocen.

París, 6 de abril de 2023.

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