Vamos todos a desbloquear

Para darle sentido al titular de esta nota, voy a comenzar citando al filósofo Immanuel Kant, considerado como representante del “criticismo” y precursor del “idealismo” alemán quien dijo: “los hombres somos insocialmente sociables”; en consecuencia entiendo en mi “idealismo” que nuestra forma de vivir en sociedad consiste no solo en obedecer y repetir; sino “rebelarnos e inventar”. No se trata de rebelarnos dice Fernando Savater contra “la sociedad, sino contra una sociedad determinada”; se desobedece no porque no queramos obedecer jamás a nada ni a nadie, sino porque queremos “mejores” razones para obedecer. Digo lo anterior porque en la coyuntura actual y en medio de esta “rebelión social”, es bueno apelar a nuevas fórmulas que nos permitan salir de la TRAMPA, en la que estamos cayendo, que a no dudarlo nos impedirá avanzar en la concreción de las “reformas”, que este país necesita para superar la “inequidad y la pobreza”.

Lo he dicho y lo reitero, para avanzar en la negociación y la firma de UN ACUERDO SOCIAL, se debe iniciar por desbloquear LAS VIAS y también desbloquear las “CABEZAS Y LOS MITOS”. En consecuencia empecemos diciendo que la libertad para moverse sin ataduras, está contemplada en el artículo 24 de la Constitución Política de Colombia y cuya interpretación nos dice que es un derecho constitucional, ya que afecta la LIBERTAD INHERENTE A LA CONDICION HUMANA; cuyo sentido más elemental radica en la posibilidad de transitar o desplazarse de un lugar a otro dentro del territorio del propio país, especialmente si se trata de las vías y los espacios públicos.” De idéntica forma este derecho está consagrado en varios convenios y pactos internacionales, entre ellos la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Naciones Unidas, 1948). Señores del COMITÉ DE PARO, seamos coherentes, ya que si estamos pidiendo libertad de movilización, libertad de expresión para la protesta pacífica; no podemos impedir que otros colombianos ejerzan su derecho a transitar, trabajar y producir.

Por otra parte y como ya lo he expresado en pasadas notas, EL BLOQUEO DE VIAS, solo beneficia a esas fuerzas oscuras que existen en el establecimiento y a sectores radicales de la otra orilla, que aprovechan este mecanismo, para desestabilizar más al país y que pretenden encaminarlo al terreno de la absurda violencia y al uso desmedido de la fuerza; la misma que solo beneficia a estos actores “violentos”, pero no a la mayoría de colombianos que apoyan irrestrictamente las justas causas de la protesta. Para sustentar lo último basta con revisar la encuesta realizada por INVAMER (mayo 2021) en ella se lee, que el apoyo a la protesta es abrumador, ya que el 98% apoya la manifestación y reunión en sitios públicos y solo el 2% la desaprueba. Con referencia a los bloqueos de vías y carreteras la mayoría los desaprueba (60%) y solo el 37% los aprueba.

Dicho lo anterior, es claro que no se DEBE PERSISTIR EN LOS BLOQUEOS DE VIAS; más si se tiene en cuenta que el “distante” gobierno nacional, está jugando al desgaste de los manifestantes para ganar tiempo y procura que esa inmensa favorabilidad se vaya erosionando y por otra parte “permite” que vaya escalando una confrontación violenta, como la que se está viviendo en muchas partes de Colombia, principalmente en el Valle del Cauca. No entender ese macabro juego; por persistir “consiente” o inconscientemente con la combinación de todas las “formas de lucha”; es perder esta oportunidad inmejorable y ganada a pulso por estas nuevas generaciones, que permita realizar una PROFUNDA REFORMA SOCIAL que reclama Colombia entera.

Señores del Comité del Paro desbloqueen sus mentes y permitan que fluyan las ideas hacia un dialogo y negociación efectiva; no le den al “ausente” presidente los pretextos que necesita para acabar por la fuerza este gran logro; ya que defender los derechos humanos supone admitir que los hombres nos reconocemos derechos iguales entre nosotros, a pesar de las diferencias entre los grupos a los cuales pertenecemos. No hacerlo es volverse igual al “poder” que se está confrontando; el cual se ha caracterizado por su intransigencia e incapacidad para reflexionar.

A mis amigos empresarios, preocupados con razón por el futuro de sus empresas y la generación de puestos de trabajo; les recuerdo que los “conflictos” hacen parte de los cambios y transformación de las sociedades, para evitar su estancamiento. Por lo anterior quiero recordar que en las sociedades más “evolucionadas de la antigüedad” el jefe; no era el que más guerras ganaba; sino el que era capaz de lograr una paz provechosa con los vecinos; para de esa forma poder así mercadear con ellos y ganar prosperidad social. En ese enfoque el comercio fue el primer sustituto de la guerra y estoy seguro que los primeros “pacifistas fueron los mercaderes” (hoy comerciantes y empresarios) que esperaban sacar mejor provecho por las buenas que por las malas. En consecuencia la guerra, la destrucción y la barbarie, se las derrota y se la debe sustituir con un bien superior, como es el bienestar o mejor el bien común. Y ¿Qué es el bien común?, pues es un espacio donde gana la “mayoría y no solo unos pocos”.

Volviendo al tema del “desbloqueo mental” que debe primar en estos momentos “delicados”, quiero recordar que la historia de Colombia se nutre de la guerra y los conflictos; si se revisa con calma es fácil deducir, que nos han “vendido” esa forma, como el único modo para avanzar en la búsqueda de un “país ideal”. Si tomamos como punto de partida la formación de la república de Colombia, desde la mal llamada “Batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819), han pasado ya más de 201 años, en los cuales hemos persistido en la misma “macabra” formula, esto es matarnos los unos a los otros en la búsqueda de una mejor sociedad. No será digo yo, desde mi “idealismo” que es el momento de utilizar otros métodos diferentes a la “violencia”; cómo son el dialogo, la argumentación, negociación y la mediación. Si esa “receta” ya demostró que no funciona; ¿no será que es tiempo para explorar otro tipo de tratamiento?

Esa nueva fórmula deben impulsarla LOS JOVENES, cuando hoy nos invitan a “marchar para avanzar” hacia una negociación efectiva; en la cual se reconozca que existen varias percepciones sobre que es la EQUIDAD Y que es LO JUSTO. En el cual el conflicto se resuelva con cambios profundos y estructurales y no con medidas de coyuntura o de emergencia. Es importante que en esa Negociación social no se hable de nosotros contra ellos, sino de “nosotros como conjunto”. Por supuesto en este dialogo que avance hacia una efectiva concertación y negociación, debe tener unos testigos imparciales de excepción, para que estos realicen la verificación del cumplimiento de lo pactado y ese actor externo deben ser sin duda las Naciones Unidas (ONU) y sus oficinas de Derechos Humanos.

Finalmente y parafraseando a Albert Einstein quiero expresar que: “No podemos resolver nuestros problemas, usando las mismas fórmulas que usamos cuando los creamos”. Ya es hora de abandonar la violencia como método de resolución de conflictos y para construir un nuevo país.

Pasto, mayo 27 de 2021.

Jesús Alberto Cabrera Zambrano

Investigador Regional.

Comentarios

Comentarios