Dentro de pocos meses conmemoraremos la vida y lucha de Adriana Benítez, la inolvidable líder estudiantil nariñense. Su vida, o más bien, su muerte, fue la primera muerte de una lideresa estudiantil que conocí de primera mano. Lastimosamente para el país -y para mí-, no ha sido la última. Su asesinato se produjo el sábado 14 de octubre del año 2000 en pleno centro de Pasto. Los autores, el Bloque Libertadores del Sur de las Autodefensas Unidas de Colombia. El motivo, su valerosa intervención en las audiencias públicas en los diálogos de San Vicente del Caguán donde miles de estudiantes levantaban la bandera de la paz. Esto lo supe años después cuando me sume al movimiento estudiantil, convencido -como lo sigo estando-, de la necesidad de construir una Nueva Colombia. En aquella época, con tan solo 12 años, mientras me llevaba mi padre al colegio por la carrera 25 a la altura de la Plaza de Nariño el martes 17 de octubre de 2000, apenas atiné a formular un gran por qué.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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