El virus SARS-CoV-2 se movió tan rápido por todo el mundo porque nadie tenía la más mínima inmunidad para el mismo. Se trataba de una forma inédita y desconocida de coronavirus. Su poder epidémico y de trasmisibilidad fue tan imprevisto y extensivo, que la pandemia se pudo declarar de hecho en enero. Pero nos tomó a todos fuera de base, desmoronando y haciendo tambalear a los más poderosos sistemas de salud del mundo.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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