Desde perspectivas científicas, médicas y sociales, la práctica del fracking es una amenaza contra la salud humana y contra elementos vitales como el aire, el agua y la riqueza biodiversa, aunque quienes la defienden argumentan –a pesar de la evidencia– que no es imperativo que ocurran las consecuencias expuestas.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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