ALUNAWA UNA JOYA SUBLIME

Pasto, 20 de mayo de 2020

Por: Maritza Mora

Esta es una serie llamada Warmipura que consta de 10 reportajes en formato crónica para resaltar el espíritu emprendedor, combativo y enérgico de las mujeres pastusas, su amor a su trabajo, y el empeño por mantener su trabajo vigente al paso de los años y su esperanza de transmitir sus conocimientos ancestrales a las nuevas generaciones para que sean ellas las líderes de cambio y alteración en los paradigmas establecidos.


ALUNAWA UNA JOYA SUBLIME

Los primeros pasos de un emprendedor los da generalmente en el colegio, estaban los que vendían chocolates para ganar dinero aprovechando el hambre que se sentía en medio de las clases, los que cobraban por hacer tareas, o los que sacaban lucro de su habilidad para escribir y vendían cartas de amor a cualquier amigo necesitado en dia de amor y amistad. La historia de un emprendedor comienza con una necesidad, una idea y una oportunidad. 

Kami Montes, de 29 años, Bogotana de nacimiento pero hija de las entrañas del Galeras era una chica rara como ella misma se describe, fanática de los accesorios. En su época de colegio tenía un gran armario donde coleccionaba todo tipo de manillas y anillos que podía comprar.  Le encantaba el rock, tanto que deseaba llegar a Rock al Parque pero el dinero no le alcanzaba para viajar, empezó a hacer una colección de pulseras hechas a mano mezcladas con técnicas artesanales que le abrieron el camino no solo a este evento de rock sino a lo que finalmente sería su proyecto de vida: Alunawa Joyería artística.

“Alunawa es el idioma de los indígenas, es el idioma ceremonial. significa que algo es  demasiado hermoso, demasiado bello,  que no tiene traducción”.

Recién graduada del colegio ingresó al Sena a estudiar artesanías, su trabajo inició mezclando la bisutería con técnicas artesanales de la región  tales como el barniz y el tamo, la técnica aún era muy rudimentaria porque apenas iniciaba en este proceso y no tenía el conocimiento de  la joyería como tal. Su emprendimiento inició como una bisutería artesanal que ya llevaba su huella y toque más personalizado y exclusivo. La beca que ganó con Artesanías de Colombia para estudiar joyería impulsó su marca  y desde ahí ya se dedica a la alta joyería y la filigrana ancestral. Su especialización es la personalización de la joya, analizando al cliente desde sus vivencias más significativas y emociones más trascendentales para hacer una propuesta de diseño que sea netamente para él. 

Aretes en filigrana con esmeraldas de Cundinamarca.

El material que se usa se lo conoce como plata electrolítica, que son como bolitas de metal. A la plata no se la puede trabajar directamente en su estado natural porque quedaría muy blanda y corre el riesgo que se quiebre o se raye. Lo que se hace es ligar con otro metal en cantidades muy mínimas trabajando cantidades en lo que es llamado plata ley 950, 925, 900, que quiere decir la proporción de plata pura que tiene la liga. En Alunawa se trabaja con la proporción 950 que es la mejor, donde el 95% es plata pura y el 0,5% es la liga. 

El proceso inicia con la transformación del metal en la fundición, según el diseño se hace una serie de fundiciones. El trabajo con la filigrana si requiere un trabajo mucho más detallado, delicado y de mucha paciencia y pulso ya que hay que ir midiendo hilo por hilo,  armandolo en la joya manualmente para soldar. Ha habido veces que teniendo la joya lista para soldar y después de haber pasado horas y horas cortando, midiendo y ubicando cada hilo, estos le juegan una mala pasada y se sueltan de sus manos para perderse en los rincones de su taller. “Hay que tener mucha pero mucha paciencia en este trabajo” nos dice Camila que es la única que realiza este procedimiento y quien ha especializado su marca en esta técnica orfebre de la filigrana. Ella es cabeza, alma y corazón de su empresa, cuando no está haciendo producción de sus joyas, está en redes sociales promoviendo su trabajo y compartiendo imágenes de su hermoso arte o al frente de las múltiples ferias y eventos a las que asiste con Alunawa. 

Ahora Camila está llevando la bandera del emprendimiento social, trabajando con mujeres víctimas del conflicto armado, dejando una huella por medio de su marca. En su última colección realizó un homenaje al tubérculo que alimenta nuestra comunidad, La Papa en su nombre científico Solanum Tuberosum como su inspiración, en alianza con Tejedoras del Sol y Ashampa Awa. Su sueño, dejar creado una escuela para formar a estas mujeres para que a través de la integración de habilidades y destrezas, del conjunto de saberes y tradiciones se encuentre una sola dirección para construir el camino de la paz y la reconciliación. 

Alunawa trabaja con pedidos por encargo, especialmente si la joya tiene detalles con materiales preciosos como esmeraldas, oro y paladio. Sus clientes siguen su trabajo desde todos los rincones del país, sin embargo el mercado pastuso ha sido bastante fuerte, tanto que la sedujo de nuevo a su tierra y ahora trabaja desde su casa pero mantiene talleres satélites en Bogotá. La pandemia como a todos la sorprendió, tuvo sus momentos de incertidumbre al no saber cómo serían las cosas de ahora en adelante. Cerró un mes su taller para analizar la situación, calmar la angustia y darle un giro a la desesperanza, y cuando el panorama se despejó se dio cuenta que antes que afectarla esta crisis la estaba fortaleciendo y las joyas le dieron esa mano que fue sacando a flote su negocio. 

Cuando estas cerca a Camila, la ves reflejada en sus joyas, ella que ha sido diferente, que se vestía dispar, que tenía tatuajes por todo el cuerpo, ella que vio un huequito para meterse dentro de este complejo mundo de la joyería artesanal haciendo que el cliente desnude sus emociones para ser incrustadas en una original gema; ella como artista, protagonista y maestra de un deseo que se convirtió en  su florecimiento, su gloria, el auge de la entereza de una mujer que le apostó a su habilidad para convertirla en su bastión de éxito. 

 

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