Así escribí mi novela

El dulce olor de Puerto Perla es la novela más conocida del escritor colombiano Oscar Seidel. La novela fue escrita durante dos años, entre 2016 y 2018 en Cali, y se publicó por primera vez el 28 de agosto del 2018 en Madrid. España. La idea original de esta obra surge en 2016 como un cuento breve titulado Está pesado el ambiente.

La primera edición de El dulce olor de Puerto Perla fue publicada por el Grupo Editorial Sial Pigmalión de España,dirigido por Basilio Rodríguez Cañada, quien abrió la colección Sial/Casa de África, en la que incluyó escritores del Pacifico colombiano y de Guinea Ecuatorial. Los manuscritos fueron enviados por el representante de ellos en Colombia a consideración, evaluación y revisión por dos especialistas de dicha casa editorial, quienes finalmente dieron su aprobación para que fuese publicada la novela.

El libro se compone de 26 capítulos no titulados, en los cuales se narra una historia con una estructura cíclica temporal, ya que los acontecimientos del puerto, así como los nombres de los personajes se repiten una y otra vez, fusionando la fantasía con la realidad. En los tres primeros capítulos se narra el llamado que le hace Jazmín, una vecina del barrio Las Flores, al Personero municipal, para que trate de hacer algo en bien de la comunidad: “Hay un olor en Puerto Perla que nos tiene desesperados”, le dice cuando lo alcanza en la calle antes de llegar a su despacho.

También aparecen Memo, Fausto y Manolo, tres ancianos que, por su lengua mordaz, en Puerto Perla todos les temen. Jubilados, con más de ochenta años cada uno, se reúnen en el parque para hablar sobre lo que pasa en el pueblo, y para recordar su historia. En los primeros capítulos indagan de dónde viene ese olor que transformó el medio ambiente, que según ellos provocaron cambios en los estados de ánimo de las personas, ocasionó malestares estomacales en los niños y disminuyó el deseo sexual de los hombres. Desde el capítulo 4 hasta el 24 se trata el desarrollo económico, político y social del puerto y los últimos dos capítulos narran su extinción.

La más reciente cuarta edición del libro es del año 2020, publicada en Amazon. USA.

El escritor español Carlos Medel* realizó entrevista al autor Oscar Seidel para conocer el origen de la novela, de la cual publicamos algunos apartes:

 -Carlos Medel: ¿Podrías contarme cómo empezaste a escribir?

-Oscar Seidel: Gracias Carlos Medel por compartir mi novela El dulce olor de Puerto Perla con los compañeros del grupo Escritores Libros Lectores y el público en general. Empecé a escribir formalmente novelas hace cuatro años cuando obtuve mi pensión de vejez. Tenía en mi mente todas las vivencias de mi niñez al lado del mar Pacifico en Colombia. Los que nacimos al lado del mar quedamos marcados para siempre con la fantasía, y con la vivencia de una niñez hermosa, llena de juegos infantiles, deportes, amigos, y bailes. Gracias a la oralidad de la fusión trietnica, logré acumular todas las historias y empecé a narrar…Partí de la realidad histórica para narrar ficción.

  -Carlos Medel: ¿Qué te hizo querer escribir libros?

    -Oscar Seidel: La necesidad de plasmar en el libro impreso historias que por ser narradas de manera oral se pudiesen olvidar con el tiempo. El verdadero guardián de la historia es el libro. Lo que más me gusta de escribir es que desahogo muchos mitos y leyendas que me han acompañado siempre, y mi mayor satisfacción es que le guste por lo menos a un lector.       -Carlos Medel: ¿Quería ser escritor cuando era niño?

    -Oscar Seidel: Cuando era niño vivimos las fantasías, mitos y leyendas que se originan alrededor del mar, la selva y el rio. Escuchaba y leía más, que soñar en escribir.

 -Carlos Medel: ¿Cuál es el título de su primer libro? ¿Cuándo lo publicó?

-Oscar Seidel: El primer libro que escribí fue sobre cuentos y relatos y lo titulé En el mar de sus recuerdos. En su temática se percibe la visión antropomorfa de las fuerzas naturales que fluyen, se combinan y son operantes en el discurrir de la vida humana. En él exalto la cultura del Pacífico al fusionar y sincretizar las vertientes raciales de lo negro, lo indio y lo europeo.                                                                                                                                                    -Carlos Medel: ¿De dónde sacas tu inspiración?

      -Oscar Seidel: La realidad la convierto en ficción.

   -Carlos Medel: ¿Cuánto tiempo pasa escribiendo un libro?

    -Oscar Seidel: Una novela la puedo escribir en dos años.

       -Carlos Medel: ¿Es fácil ser publicado?

-Oscar Seidel: Es muy difícil porque la literatura colombiana está dominada por las grandes casas editoriales extranjeras. Hay pocos concursos literarios que subsidien las publicaciones, y en los de novela, sobre todo, están ganando los mismos tres escritores en estos últimos años. El escritor debe pagar de sus propios recursos económicos la publicación de sus libros.                                                                                                            -Carlos Medel: De qué herramientas te valiste para escribir tu novela. ¿Te costó mucho documentarte?                                                                                                                                 -Oscar Seidel: Investigué mucha historia desde los indígenas Tumac que fueron los primeros pobladores del Pacifico sur. Luego analicé la llegada de la invasión de los castellanos. Finalmente incorporé elementos de los mitos y visiones de los negros. Acudí a información escrita sobre las pandemias y desastres naturales que azotaron a Tumaco. Esta novela es premonitoria del Coronavirus, puesto que hace dos años que la escribí ya hablaba sobre la peste que llegó al puerto, los aislamientos y saneamientos con yerbas medicinales. -Carlos Medel: ¿De dónde salió la idea para tu novela?

                      -Oscar Seidel: Para la novela El dulce olor de Puerto Perla, saqué la trama del transcurrir histórico del puerto de Tumaco, conocida también como La Perla del Pacífico, lugar donde la ficción toma cuerpo enmarcado dentro de un clásico de la literatura universal, La Náusea de Sartre, utilizada más como una antinomia, ya que en Puerto Perla todos tienen conciencia de ese mal olor que termina por ahuyentar a todos sus habitantes, contrario a los burgueses descritos por Sartre, ya que estos terminan por no advertir la realidad que los circunda; al igual que en La Peste de Camus, en donde la trama se pone de relieve la carencia de una moral universal, manifiesta en los políticos que terminan por desconocer el origen del mal olor, desviando recursos, robando lo poco que hay en los erarios públicos, cuando en verdad la pestilencia emana de sus propios cuerpos. Es una metáfora de la corruptela que ha acompañado a la mayoría de políticos del mundo.

   -Carlos Medel: ¿Cuál fue su reacción al descubrir que iba a ser editado?

  -Oscar Seidel: Tuve una alegría enorme al saber que mi obra literaria iba a ser conocida por muchos lectores.                                                                                                                                -Carlos Medel: ¿Un autor en particular que te inspiró o simplemente te hizo querer escribir?

-Oscar Seidel: Me inspiró mucho el mexicano Juan Rulfo. El epígrafe del libro es tomado de su novela Pedro Páramo. Sintetiza el final de un pueblo donde el narcotráfico, el paramilitarismo y la corrupción se suman a un hedor nauseabundo que invade todas las calles, que nadie sabe de dónde viene y que obliga al Gobierno Nacional a buscar la manera de contrarrestarlo. El dialogo de Rulfo que sirve de epígrafe al libro El dulce olor de Puerto Perla, predice el final que en la novela tiene el pueblo. Un hombre pregunta por qué Comala se ve tan solo, como si hubiera sido abandonado. La respuesta que recibe es: “Así es. Aquí no vive nadie”. Desde ese mismo momento el lector identifica un pueblo que, por los asesinatos y los malos olores, es abandonado por sus habitantes. Otra influencia fuerte de Rulfo es que puso a hablar a los muertos, y en mi novela tres personajes, Ñoca, Magín y Merejo, platican después de muertos.

      -Carlos Medel: ¿Otro autor en particular que te inspiró o simplemente te hizo querer escribir?                                                                                                                                             -Oscar Seidel: También me inspiró el colombiano Gabriel García Márquez, por el realismo mágico.                                                                                                                                          -Carlos Medel: ¿Háblenos de su novela El dulce olor de Puerto Perla? (Queremos saberlo todo).                                                                                                                                               -Oscar Seidel: La narración se inicia con el llamado que le hace Jazmín, una vecina del barrio Las Flores, al Personero municipal, para que trate de hacer algo en bien de la comunidad. “Hay un olor en Puerto Perla que nos tiene desesperados”, le dice cuando lo alcanza en la calle antes de llegar a su despacho.

  Memo, Fausto y Manolo son tres ancianos que, por su lengua mordaz, en Puerto Perla todos les temen. Jubilados, con más de ochenta años cada uno, se reúnen en el parque para hablar sobre lo que pasa en el pueblo, y para recordar su historia. En los primeros capítulos indagan de dónde viene ese olor que transformó el medio ambiente, que según ellos provocaron cambios en los estados de ánimo de las personas, ocasionó malestares estomacales en los niños y disminuyó el deseo sexual de los hombres.                                                                                                                             ¿De dónde viene ese olor que invade las calles de Puerto Perla? El Alcalde dijo en una reunión que podía ser algo arrastrado por un aguacero que había caído esa semana. El Jefe de Sanidad piensa que pudo haber sido ocasionado por una marea alta que se metió a las casas construidas a la orilla del rio. Los ancianos del parque dicen que pudo traerlo La Ñoca, una mujer que nunca se bañó, duró diez años sin cepillarse los dientes, y se caracterizaba por sus malos olores. La mujer había desaparecido desde hacía varios años. Pero ese hedor insistente le hace pensar a la gente que ha reaparecido. Fue una mujer a quien una infección le deformó la nariz. Dormía en una banca de la plaza. Debido a los olores que expedía una tarde se la llevó el carro de la basura. Desde ese día nadie volvió a saber de ella.

          En una conversación, el Jefe de Sanidad le recuerda al Alcalde cómo combatieron la peste del mal olor de las axilas que en un tiempo vivió la población. Le recomienda entonces a una mujer, según él, doctorada en aromaterapia, para que les brinde una “asesoría odorífica”. La dama sacaba la hedentina fumigando las casas “con la quema de una mezcla de enebro, tomillo, bálsamo y ámbar”. Contratada por veinticinco millones de pesos, organizó hogueras que fueron encendidas en puntos estratégicos. El olor nauseabundo no se fue. Pero el Alcalde se echó al bolsillo el diez por ciento del contrato.

        El mal olor que se mete por las narices de los pobladores de Puerto Perla debe interpretar en la novela como una metáfora de su realidad. El narrador que esporádicamente aparece en el texto cuenta que, en las noches, las ánimas deambulan por sus calles. Según lo narro en una prosa que, no obstante, la economía narrativa retrata con pincelazos afortunados su ambiente, el último agente viajero en visitar a Puerto Perla se vuelve loco “por el silencio que reina en el lugar”. El hedor que obliga a la gente a abandonar el pueblo lo produce también la corrupción. El Alcalde se enriquece adjudicando contratos a sus amigos sin el lleno de los requisitos legales. Y un fiscal recibe seiscientos millones de pesos para fallar un proceso a favor de un narcotraficante.                                                                                     El dulce olor de Puerto Perla es una novela que narra la desesperación de los habitantes por el mal olor. El único que no siente esos hedores es el Raja-muertos, un hombre que tenía anestesiado el olfato de tanto convivir con los muertos. Durante varios años fue el encargado de realizar las autopsias a las víctimas de la violencia, que enterraba en su propio cementerio, acondicionado en un lote del municipio del cual se apropió. También narro que hasta el Papa se quejó de la hedentina cuando visitó a Puerto Perla. “Estoy muy extrañado con el olor del pueblo”, dijo. Olor que también los ancianos chismosos le adjudican a Merejo, un personaje que un día se encontró una guaca. Tenía en la pierna una llaga purulenta que emanaba un mal olor. Había sido enterrado esa semana en el cementerio del Raja-muertos”.

                      Al final, el puerto se convirtió en un hospital rodeado de agua pestilente y de mal olor por todas partes. La mayoría de las familias pudientes migraron hacia la capital. Los negros se refugiaron en la selva. De Puerto Perla sólo quedaron sus tres islas, sus palmeras, y una brisa fresca proveniente del mar, que luchabas contra el mal olor que un día se había tomado al archipiélago.

*Carlos Medel. Nació en España. Estudió en Mayenne Ouest en 1970. Vive en Houdain, Francia. Director del Grupo Escritores-Libros-Lectores.

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