Constitución para la paz: 30 años

Se cumplen 30 años de la proclamación de la Constitución Política de Colombia por parte de la Asamblea Nacional Constituyente en el año 1991, texto que remplazó la Constitución de 1886 y cerró así la vigencia constitucional más extensa de la historia del país. La Carta Política de 1991, desde un ejercicio de soberanía, recoge los elementos del Estado constitucional y democrático de derecho en lo que tiene que ver con su organización jurídico-política y, frente al régimen de derechos y garantías, adopta como propósito la consolidación del denominado Estado social de derecho.

Se amplió el régimen de derechos y se incorporaron acciones y mecanismos procesales para garantizar la supremacía constitucional y su fuerza vinculante, entre otros puntos que brindaron una gran expectativa frente a esta nueva vigencia constitucional.  La apertura hacia la libertad de cultos en el artículo 19, lo cual es consecuente con el establecimiento del Estado laico, y la paz como derecho y deber en el artículo 22, conducente al respeto por las diferencias.

El amparo de derechos de manera inmediata mediante la tutela (art. 86) se constituye en la joya de la corona, al permitir que no se nieguen derechos fundamentales como la salud. La fijación de derechos de aplicación inmediata con el artículo 85 y la prohibición de restringir los derechos humanos en el marco del Estados de excepción, como lo explica el artículo 93 obligan al Estado a que se evite cometer arbitrariedades. Bajo esta última disposición normativa, la Carta también admitió que bajo la figura del bloque de constitucionalidad puedan integrarse otros derechos contemplados en disposiciones internacionales de derechos humanos.

En materia de derechos sociales o de segunda generación, el desafío era fundamental, pues en su artículo primero la Constitución define a Colombia como un Estado social y democrático de derecho. Produciendo así, una Constitución moderna, que sigue siendo modelo en Latinoamérica.

Con la Constitución Política de 1886, el ejercicio de los derechos políticos estaba centrado en dos manifestaciones: por un lado, el derecho a elegir y ser elegido y, por el otro, lo relacionado con la función pública. Con la Constitución de 1991 el abanico se abre a siete escenarios de acción relacionados con la conformación, ejercicio y control del poder político, siendo el ciudadano el centro del accionar político con opciones como elegir y ser elegido, promover plebiscitos, referendo o consultas; revocar el mandato de los elegidos, iniciativas en las corporaciones públicas, defensa de la Constitución y la ley y desempeño de funciones y cargos públicos como un mecanismo de participar en la democracia directa.

En 30 años, se han realizado 55 reformas a la Constitución. Esos cambios han pasado por temas como la descentralización de las entidades territoriales, el control fiscal, reformas relacionadas con la implementación legislativa del acuerdo de paz y, una de las más controversiales, es la que abrió paso, en 2004, a la reelección presidencial. Es la reforma más controversial porque se hizo para beneficios personales y hegemónicos de quien gobernaba en el momento. Con ella se reeligieron dos presidentes con el mismo perfil. Por fortuna, y para bien de la democracia, se volvió a prohibir la reelección.

La Asamblea Nacional Constituyente incluyó en la Carta Magna nuevas instituciones, donde se destaca la creación de la Corte Constitucional, la Fiscalía General de la Nación, el Consejo Superior de la Judicatura y el Ministerio Público con Procuraduría General de la Nación, Defensoría del Pueblo y personerías. Se debe hacer claridad que la Procuraduría no es una creación originaria de la Carta del 91, pues ésta ya existía en vigencias anteriores, pero se ubicaba dentro de la rama.

Aportes importantes como descentralización administrativa, la elección popular de gobernadores, el restablecimiento de la figura del vicepresidente y la autonomía patrimonial, administrativa y técnica del Banco de la República, también fueron incluidos en la nueva Constitución.

La Constitución del 91 se dio mediante la confluencia de dos factores importantes: era el momento de la firma del proceso de paz con las guerrillas del M-19, el EPL y el Quintín Lame, acuerdos en los que se asumió el compromiso de cambiar la Constitución y el movimiento de los estudiantes que venían en un propósito similar que se consolidó en el movimiento de ‘la séptima papeleta’.

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