Diálogos y deuda histórica

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Desde el 11 de julio he tenido la oportunidad de asistir a varios diálogos regionales. El primero el que convocó Jorge Rojas como delegado del presidente Petro, el gobernador Jhon Rojas y el Pacto Histórico Nariño en el Hotel Morasurco de Pasto. Desde esa fecha hasta la primera semana de septiembre, se han realizado numerosas asambleas, reuniones, comités en todo el departamento de Nariño. Destaco la asamblea realizada el 31 de julio en Samaniego donde la subregión Pacual (Abades) inició el proceso autónomo participativo y en el mismo municipio, subrayo la realización de la Asamblea Subregional que acompañó el senador Robert Daza el día 14 de agosto para abordar la metodología regional.

De igual manera he escuchado diversas voces, expresiones, reclamos, sueños, proyectos y propuestas en los Diálogos Regionales en los que he participado, de las subregiones de la Sabana en la ciudad de Tuquerres, la exprovincia de Obando en Ipiales, el Norte de Nariño y Sur del Cauca en la Unión, en el municipio de Cumbal, en las diversas reuniones del Comité Departamental del Pacto Histórico en Pasto y en el grupo virtual Nariño Responde Vencer. En todos estos eventos he observado que hay elementos comunes respecto a proyectos, que los clasificaría en dos grupos. El primero respecto a la deuda histórica y el segundo respecto a un Pacto Regional de futuro o Buen Vivir.

En el grupo de deuda histórica están todas las inversiones que siempre se exigieron – solicitaron – gestionaron, pero que, por falta de liderazgo, falta de voluntad política y por falta de unidad regional, no se han vinculado en los planes nacionales de desarrollo con inversiones suficientes. Este podría ser un primer mandato regional, jerarquizado de acuerdo a las veces que se han repetido las iniciativas en los diversos Diálogos:

  1. Cumplimiento de los compromisos pactados con movimientos sociales, populares, campesinos, juveniles, viviendistas, sindicales, ambientalistas – ecológicos, mujeres, LGBTI, comunales y/o étnicos en los paros, movilizaciones y acciones de protesta.
  2. Construcción – dotación – funcionamiento de 13 sedes subregionales universitarias (pública, gratuita y de calidad), con mejoramiento integral de la educación secundaria y primaria en el Departamento.
  3. Mejoramiento – optimización de la red de hospitales públicos y del sistema de promoción de la salud – ´prevención de la enfermedad.
  4. Construcción de la doble calzada Pasto a Popayán y variantes como Timbío – Estanquillo, Mojarras – La Unión – Pasto, San Francisco – Mocoa.
  5. Reconstrucción – Optimización Integral del Puerto Marítimo de Tumaco.
  6. Terminación – ampliación del Aeropuerto en Ipiales.
  7. Construcción poliducto Yumbo a Pasto

De igual manera he escuchado con gran expectativa, la juntanza de proyectos en programas regionales, que bien podrían resolver problemas estructurales y que podrían estar acorde con las transiciones que plantea el gobierno de Gustavo Petro 2022 a 2026, a este grupo de le podría llamar el segundo mandato regional o el gran Pacto Regional por el futuro, que de igual manera se ha jerarquizado de acuerdo a las veces que se han repetido las iniciativas en los diversos diálogos:

  1. Impulso a los Diálogos Regionales de Paz, con participación de las víctimas del conflicto y la sociedad civil como protagónicas en procesos – experiencias territoriales de tejido de paz e inversiones locales – subregionales para la PAZ TOTAL que solucionen las principales necesidades básicas territoriales.
  2. Red de vías terciarias en municipios más afectados por el conflicto, red vial departamental y placas huella para promocionar actividades turísticas, culturales y de mercados rurales.
  3. Red de agroindustria, piscicultura y comercialización de productos nariñenses, validando la ventaja comparativa en café, papa, leche, cuy, frutales, caña, cereales y cacao.
  4. Programa departamental de fortalecimiento de la economía campesina, la agroecología, banco de semillas y la seguridad alimentaria.
  5. Implementación e inversión de los Planes de ordenamiento de cuencas hidrográficas, para protección del recurso hídrico, junto a un Programa departamental para la construcción de acueductos de agua potable, plantas de tratamiento de aguas residuales y alcantarillados urbanos.
  6. Programa departamental de protección de la biodiversidad – las especies vivas, de gestión de residuos sólidos y de fomento de la transición energética.
  7. Programa de impulso a la riqueza intangible social: las expresiones culturales – artísticas, los talentos deportivos, las escuelas de formación deportiva – artística, el rescate de las lenguas maternas y el impulso de las formas de gobierno propio.

Son dos grupos de mandatos con 14 propuestas territoriales para el Buen Vivir. Hay que seguir escuchando otras propuestas o territorios que pueden modificar, aumentar o disminuir las ya escuchadas. Sin embargo, tal como lo planteamos en “Diálogos y gestión del cambio”, la voluntad política y la democracia del nuevo gobierno y de todo gobierno, se refleja o representa efectivamente en la asignación presupuestal.

En líneas gruesas, parte del costo de la deuda que tiene el Estado Central con los vientos del sur, se puede aproximar a los 20 billones de pesos. Solo la construcción de la doble calzada Pasto a Popayán está por encima de los 4.5 billones de pesos. La pregunta sigue siendo: ¿Cuál será la asignación presupuestal para Nariño en el Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026?

En una situación de crisis fiscal, ya advertida varias veces por el presidente Gustavo Petro, nos corresponde articular el mandato de la infraestructura con el mandato por la paz.

Mg. HAROLD MONTUFAR ANDRADE

Por un mandato regional de Paz Total para Nariño.

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