Dudas razonables sobre la muerte de Bolívar. I Parte

Por: Walter Benavides Antia
El pasado 17 de diciembre se cumplieron 191 años de la fecha que conocemos como la de la muerte del Libertador Simón Bolívar
Dudas razonables sobre la fecha y causa de su muerte. La Nota Oficial sobre la muerte, se conoce el 30 de diciembre de 1830, (no señala a Santa Marta, ni a San Pedro Alejandrino,) y ni la Tuberculosis como la causa de la muerte; Bogotá conoce la noticia de su muerte, el 9 de enero de 1831, por conducto del General, Mariano Montilla (testigo de los acontecimientos). Ese mismo día, Urdaneta expide una proclama al pueblo colombiano; el 17 de enero (un mes después de la fecha oficial del fallecimiento), la Gaceta de Venezuela, escribe que su muerte obedeció a “Un chancro en el Culo”; en Venezuela, la noticia de su muerte, lo ubica en la Villa de Soledad, en Barranquilla y el 21 de enero de 1831.
Dudas razonables sobre la autopsia y el embalsamiento. Por la autopsia practicada, donde se le abre el cerebro, el tórax, y le extraen los órganos, nadie fuera del médico francés Próspero Reverend, ven el rostro de Bolívar muerto. Se procede al embalsamamiento, pero el único boticario de Santa Marta Augusto Tomassín, coincidencialmente está enfermo, por lo cual, el Dr. Reverend, es quien la hace (con dos ayudantes militares). No existe, “mascarilla de Bolívar post mortem”, cuando hay pruebas que el boticario ausente de Santa Marta, días antes, había suministrado a Reverend, alquitrán, cal viva, alcohol, formol, cera, estopa, algodón, y demás implementos que se utilizarían para el embalsamiento del cuerpo, si fuese el caso.
Dudas razonables sobre el estado de ánimo y enfermedad. Estudios de las cartas que escribe entre el 8 de mayo (día en que sale de Bogotá) y el 17 de diciembre de 1830 (fecha oficial de su muerte), hablan del pesimismo que agobiaba su espíritu y cuerpo enfermo. Pero la verdad puede ser otra. La gesta independentista obligó a Bolívar y sus colaboradores, a establecer claves y códigos, que no pudieran ser descifrados por los españoles, ingleses o gringos, pues los enemigos eran muchos. ¿Y cómo se contrarresta una red de espionaje? Desinformando.
Dudas razonables sobre lo que escribieron sobre su muerte. Después del suceso, ni una sola crónica (texto sobre un hecho, escrito por alguien que vivió el acontecimiento) sobre el hombre más importante después de Washington en América, hasta que, en 1865, (34 años después) aparece el escrito del cartagenero, Joaquín Posada Gutiérrez, “Memorias histórico políticas. Últimos días de la Gran Colombia y del Libertador”, quien escribe su libro de oídas, pues no aparece en el libro de Reverend. Sin embargo, su escrito se convierte en la Biblia para toda clase de escritores, junto a “Memorias” del médico Reverend (que sí estuvo), que se publica en París en 1866, (¿coincidencia?), escritos que inducen a Indalecio Liévano Aguirre, convertir los acontecimientos de Bolívar en Bogotá en 1830, en una tragicomedia, que inspira a García Márquez a escribir “El General en su Laberinto” (novela), presentando un Bolívar, “enfermo, fracasado, vilipendiado y agonizante, que se entregó a la muerte antes que seguir sufriendo el dolor de la traición”. Recordemos que Posada Gutiérrez, es uno de los que sale a la calle junto con Francisco de Paula Santander (Vicepresidente), a dar vivas a los alzados de la Tercera División en 1827 en Lima, en contra de los intereses de Bolívar de sostener Perú en la Gran Colombia. Pero Bolívar cuando regresa le cambia su falta por reconocimiento, nombrándolo, Jefe de Sección del Crédito Público. El segundo, aun hoy se debate si era médico.
Fuente: “El Bolívar de Antia” 2015. antia53@gmail.com

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