El polémico reconocimiento del concejo de Pasto a Oscar Iván Zuluaga – promotor del no al proceso de paz

Estamos en pleno proceso electoral, como tal es inevitable hablar sobre política.  En esta ocasión se hace necesario referirnos a un polémico reconocimiento entregado por el Concejo Municipal de Pasto al ahora candidato a la presidencia de la república por el Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga. Sobra decir que los premios, reconocimientos, condecoraciones y medallas honorificas se conceden a personas y personajes que con su pensamiento construyen sociedad mediante   actos de paz, concordia, espiritualidad y fraternidad entre los hombres y los pueblos.

El caso es sui generis por cuanto se destaca por razones totalmente inversas y contrarias a las expuestas, es decir que el reconocimiento se hace en razón a que el personaje recibe la distinción por su oposición al proceso de paz en Colombia. El hecho ocurrió en la ciudad de Pasto en el año 2016 y, paradójicamente, los protagonistas de este bochornoso evento son dos figuras de la política local y nacional; Oscar Iván Zuluaga, por sobradas razones y de público conocimiento seguidor de Álvaro Uribe Vélez y Erick Adrián Velasco Burbano candidato a la cámara por el Pacto Histórico. Dos aparentes polos opuestos que se estrecharon la mano para expresar su rotundo rechazo a los procesos de paz.

El dos de diciembre del 2016 el Presidente del Concejo Municipal de Pasto, Erick Velasco, rubricó la Proposición Numero 156 que en su parte inicial resalta los méritos, calidades humanas y cívicas del hoy candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga. Veamos algunos puntos:

“El Concejo de Pasto reconoce la digna labor que realizan las personas que con su liderazgo y compromiso han podido fortalecer los criterios políticos de los ciudadanos de nuestra ciudad de Pasto”. Y como un corolario de lo expuesto y sustentado se expresa en dicha proposición “Que en una difícil campaña liderada por el Ex candidato (sic) presidencial Doctor OSCAR IVAN ZULUAGA ESCOBAR, quien trabajó arduamente debatiendo y argumentando las posiciones de una colectividad por todo el país, se obtuvo un significativo triunfo en las elecciones del plebiscito del 2 de octubre de 2016 con un total de 6.431.576 votos en las urnas gracias a este liderazgo político se pudo conocer la posición de los ciudadanos de nuestro País y de tal manera incluir cambios en el texto de acuerdo de paz”.

Hasta ahí puedo opinar que la democracia nos permite expresar libremente nuestro pensamiento y que, si bien no podemos estar de acuerdo con algunas posiciones y criterios, se debe permitir todo reconocimiento así no estemos de acuerdo con él. Siempre y cuando, claro está, no sobrepase los preceptos de humanismo y decencia como lo acontecido en Tuluá donde integrantes de la policía nacional hicieron apología al nazismo y su figura central Adolfo Hitler. Rodaron cabezas en un país fascista y donde a diario se cometen todo tipo de atropellos y masacres. Cosas de      la democracia, donde a unos premian por su oposición a la paz y a otros criminalizan por expresar su real pensamiento.

En la proposición se destaca “Que en medio de una marcada polarización en el País El No gana con 50.23% de los votos contra el 49.76% del SI gracias a la gestión y compromiso de los promotores del No encabezados entre otros por el Doctor OSCAR IVAN ZULUAGA ESCOBAR…”. Inaudito que en un recinto democrático se concedan este tipo de reconocimientos por razones que nos parecen opuestas a los principios democráticos humanistas. Que un NO que fue expresión de la tiranía, del odio, del rencor, de la falta de compromiso con Colombia sea reconocido y aplaudido, rubricado con la misma sangre del pueblo colombiano que imploraba un cese a tanta barbarie y muerte.  Falta de dignidad y entendimiento de una corporación y de unos directivos que con su firma y voz sembraron de cruces el suelo patrio. No sé si estos son actos de democracia. Puedo afirmar que lo son de falta de sensatez y sensibilidad.

Y más adelante se deja en claro en esta proposición “Que, aunque en Pasto Gano (sic) el Si con 70.354 votos los ciudadanos que votamos por el No fuimos 41.961 los cuales miraron que el liderazgo y argumentos presentados por los voceros del No fueron válidos y salimos a manifestarnos en las urnas”. Todo un despropósito, recintos de la democracia en contra de la misma esencia de la democracia. No se reconoce el valor de un pueblo que valientemente y con profunda sensibilidad apoyó un proceso de paz; se promueven actos que hoy son una triste y deplorable realidad en nuestra patria. Asesinato de líderes, masacres, genocidios, muertes indiscriminadas, desconocimiento del derecho internacional y de normas elementales y con claro tinte humanístico. Argumentos y liderazgo que hoy enlutan a Colombia entera, sumida en una guerra continua y fratricida y en pleno crecimiento de grupos armados y en rebelión contra el orden imperante.

Triste que un candidato que hoy representa a la oposición y a una supuesta alternativa electoral y política haya firmado semejante esperpento. No lo juzgamos ni condenamos, solicitamos una voz de contrición y de reconocimiento a tal acto de indignidad. Firmar tal documento no fue otra cosa que sumarse a los barbaros que fomentan la guerra y las masacres, un aliento e impulso a quienes promueven un Estado de terror y sangre.

En su parte propositiva y en su Artículo Primero se deja la siguiente constancia: “Reconocer y exaltar la labor política y de liderazgo a través del trabajo   y compromiso del Doctor OSCAR IVAN ZULUAGA ESCOBAR y promotor del NO en el plebiscito del 2 de octubre de 2016…”.  Qué políticas y liderazgo puede promover quien se alía con los falsos conceptos y criterios de Patria.  Seguramente no leyeron tal documento y en consecuencia lo firmaron ciegamente. O no tuvieron la suficiente sangre en su rostro para oponerse a semejante oprobio.  Que falta  nos hacen dirigentes sensatos y dignos, que se expresen con criterios de congruencia ideológica y política.

Se aclara que esta proposición fue “APROBADA POR UNANIMIDAD”.  La firman Erick Adrián Velasco Burbano como Presidente Concejo de Pasto y Silvio Rolando Bravo Pantoja en su calidad de Secretario General.

Ya a casi cinco años de este bochornoso reconocimiento es válido preguntarse qué ha acontecido en nuestra patria tras el triunfo del NO. Guerra, muerte, sangre, dolor, lagrimas, pérdida de seres queridos, asesinatos de líderes y campesinos, persecución de dirigentes gremiales y políticos. Nuevamente se llenaron los hospitales de soldados heridos y las tumbas recibieron generosas a los cientos de militares que sirvieron de alimento a las bestias de la guerra.

No nos queda duda alguna, ese reconocimiento fue todo un desafío a un pueblo pacífico e inteligente que optó por el SI en apoyo a un proceso de paz.  Nos preguntamos si “esos ciudadanos que votamos por el No” se han detenido a reflexionar sobre su felonía y anti patriotismo.  Y si aquellos que firmaron y rubricaron y “APROBARON POR UNANIMIDAD” esta proposición fueron o son conscientes de su actuar.

Dos hombres, dos pensamientos, dos visiones. Unidos desde distintas orillas que confluyeron a hacer de nuestra patria el caos que somos.

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