La movilización debe elevarse al plano de las ideas. Hay que quebrar el sentido común. Hay que crear el lenguaje en las calles y en las pantallas. La revolución profunda es la conciencia, las mentes, el lenguaje, el sentido de la tierra y los valores espirituales y comunitarios. De esto brotará otra materialidad.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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