Por: Silvio Pereira Solarte
La creación del departamento de Nariño tuvo lugar durante la presidencia de José Manuel Marroquín Ricaurte, mediante la Ley 1.ª del 6 de agosto de 1904. Posteriormente, bajo la presidencia de Rafael Reyes Prieto, se impulsó el proyecto modernizador del nuevo departamento, para cuya conducción fue designado el doctor Julián Bucheli Ayerbe, como su primer gobernador. Su administración se articuló en torno a tres propósitos fundamentales:
- El establecimiento de una administración pública eficaz y dinámica
- El desarrollo de una infraestructura vial que favoreciera el despegue de la economía regional
- La consolidación de una universidad orientada a la formación y producción de conocimiento en áreas como la ingeniería, el derecho, la filosofía y las artes.
En el marco de este proyecto y, por solicitud del presidente Rafael Reyes, Bucheli vinculó al destacado científico e ingeniero civil Fortunato Pereira Gamba, quien se desempeñaría como primer decano de la Facultad de Ingeniería y Matemáticas y, a su vez, asumiría la responsabilidad de diseñar el naciente plan vial del departamento de Nariño.
Fortunato Pereira Gamba (1866-1936)
Fortunato Pereira Gamba, fue un ingeniero civil de la Universidad Nacional de Colombia y se desempeñó como minerólogo en el Instituto Norteamericano de New York Metallurgical Works, de propiedad de Eugen Nicolaus Riotte. Su trayectoria estuvo vinculada tanto al ámbito científico y técnico como a la vida pública y académica: fue concejal de Pasto y cónsul de Colombia en Philadelphia, Estados Unidos; recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos; fue fundador y presidente de la Sociedad de Ciencias Agronómicas de Bogotá, así como miembro y presidente de la Sociedad de Ingenieros de Colombia. A ello se suma su pertenencia al Instituto de Minas de Nueva York y su participación como expositor internacional en la World’s Fair de Chicago, en 1935. En conjunto, estos cargos, reconocimientos y espacios de participación dan cuenta de una trayectoria que articuló la formación científica y técnica con la actividad institucional, la representación pública y la circulación internacional del conocimiento.
Entre los libros publicados destacan: Riqueza mineral de la República de Colombia, aparecido por primera vez en 1901 y cuya edición más reciente fue publicada en 2018 por Creative Media Partners, LLC. Asimismo, se encuentra La vida en los Andes colombianos, obra en la que narra sus viajes por esta región y ofrece una descripción de la vida social y de las costumbres de los pobladores de las distintas zonas que visitó. El relato no solo da cuenta de las experiencias y observaciones recogidas durante el recorrido, sino que reconstruye la ruta que siguió a través del territorio colombiano, dejando así un registro de los lugares transitados y de las formas de vida que encontró a su paso. La obra fue editada en Quito en 1909 por la editorial Siglo XX.
En 1905, bajo Decreto Presidencial Núm. 598 del 8 de junio, Fortunato fue nombrado primer decano de la Facultad de Ingeniería y Matemáticas. Desde esta función, incorporó el mismo plan de estudios vigente en la Universidad Nacional y promovió, además, la vinculación de ingenieros civiles egresados de dicha institución como docentes de la Facultad. Entre ellos se encontraban: los ingenieros Belisario Ruiz Wilches, Jorge Álvarez Lleras y Miguel Triana Ruiz de Cote.
En 1908 fundó el Laboratorio Mineralógico de la Universidad de Nariño, para el cual reunió muestras procedentes de algunas de las zonas más auríferas de la región. Asimismo, lideró los primeros estudios sistemáticos sobre la riqueza mineral de Barbacoas y participó en la formulación del nuevo plan vial departamental y municipal del recién creado departamento de Nariño, en el que incluyó el trazado de la vía hacia Mocoa, en el Putumayo. Posteriormente, fue fundador de la Revista de Ingeniería de la Universidad de Nariño y, el 4 de diciembre de 1910, fundo y fue su primer presidente del Centro de Historia de Pasto, institución en la que presidió la primera reunión de sus socios.
Belisario Ruiz Wilches (1887-1958) fue ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional de Colombia, miembro de la Sociedad de Ingenieros de Colombia, especialista en estilo neoclásico republicano colombiano, cartógrafo y geógrafo y, posteriormente, fundador del Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada al desarrollo de las ciencias exactas, la cartografía y la infraestructura del territorio. En 1905 se desempeñó como docente de Ciencias Exactas y Matemáticas en la Universidad de Nariño y, en 1917, asumió la dirección de Obras Públicas del departamento de Nariño, desde donde planeó, trazó y ejecutó diversas vías departamentales y municipales que contribuyeron a la articulación de distintos territorios de la región. Entre estas obras se encuentran las rutas Barbacoas–Túquerres–Pasto; Pasto–Ipiales–Rumichaca; Pasto–Buesaco–Berruecos–La Unión–Río Mayo; y Juanambú–San José–La Cruz–San Pablo. Su actividad, sin embargo, no se limitó al ámbito de la ingeniería y las obras públicas; también participó en proyectos de carácter arquitectónico y cultural. En este campo, diseñó, el Teatro Imperial, obras realizadas con estilo neoclásico republicano de auge en Bogotá, a principios del siglo XX, que constituye otra expresión de su intervención en la configuración material y cultural de la ciudad.

Figura 2 Laboratorio de mineralogía de la Universidad de Nariño
Jorge Álvarez Lleras (1885-1952). Ingeniero civil de la Universidad Nacional de Colombia; dirigió el Observatorio Astronómico Nacional, colaboró en la construcción del ferrocarril de Antioquia, fue secretario y docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Nariño en 1905 hasta 1910.
Miguel Triana Ruiz de Cote (1859-1931). Ingeniero civil de la Universidad Nacional, cofundador de la Sociedad de Ingenieros de Colombia. Profesor de la Universidad de Nariño, diseñó y construyó el trazo vial a Mocoa, Putumayo, con Pasto, en 1905. Además, fue director de Obras públicas en el departamento de Nariño. Publicó su libro: Por el sur de Colombia: Excursión pintoresca y científica al Putumayo en el año 1907.
Abelardo Ramos (1852-1906) fue ingeniero civil y ferroviario, egresado de la Universidad Nacional de Colombia; fundador de la Sociedad Colombiana de Ingenieros y ministro de Obras Públicas en 1905. Su trayectoria resultó decisiva para la integración territorial del suroccidente colombiano, pues llevó a cabo los primeros estudios técnicos orientados a establecer una conexión entre el océano Pacífico y la región andina de Nariño. Además, recorrió extensamente el sur del país en las labores de demarcación fronteriza y elaboró los primeros trazados topográficos que servirían de base para el desarrollo de las vías de comunicación en el territorio nariñense.
Daniel Edward Wright (1883-1970)

Figura 3 Daniel Edward Wright
Ingeniero ferroviario de Virginia ,Estados Unidos, contratado en 1920 por el ministro de Obras Públicas, Esteban Jaramillo, para realizar los estudios preliminares y diseñar el trazado del Ferrocarril de Nariño, proyectado para comunicar el puerto de Tumaco con Pasto. Esta línea férrea, a su vez, se articularía con el ferrocarril andino del Ecuador y con el Ferrocarril del Pacífico mediante su conexión con la línea férrea de Popayán, configurando así una red que buscaba integrar a Nariño con los circuitos ferroviarios nacionales y con las rutas de comunicación hacia el Ecuador.
Julio Souza Alves. Ingeniero civil, especialista en construcción de puentes y oriundo de Lisboa, Portugal, diseñó y construyó, a partir de 1920, alrededor de veinticinco puentes de cuerda, sostenidos sobre estribos de piedra y calicanto, destinados al tránsito de personas y animales en territorios que hoy corresponden a los departamentos de Nariño, Putumayo y Caquetá.
Manuel María de la Asprilla Mosquera (1887-1927). Ingeniero civil y topógrafo, participó en el desarrollo de la construcción del ferrocarril Nariño, entre Pasto y Tumaco. Falleció en el actual corregimiento de la Asprilla, por fiebre amarilla. Fue hijo de Bernardo de la Asprilla, un comerciante importador y exportador de productos manufacturados colombianos y maquinaria europea.
Otros profesionales egresados de la primera promoción de la Universidad de Nariño aportaron al desarrollo estructural de Nariño, apoyando a los primeros ingenieros y docentes de la universidad; entre estos: Florentino Calderón, Julio Ayerbe, Jeremías Bucheli, Francisco Álvarez, José Joaquín Bravo, José Benavides, Luis Hurtado, entre otros.
Monseñor Antonio María Pueyo de Val (1864-1929), religioso claretiano y arquitecto catalán de origen español, formado de manera autodidacta, desempeñó un papel significativo en diversas iniciativas arquitectónicas y religiosas de comienzos del siglo XX. En 1903 fue director de las obras del Templo del Voto Nacional, en Bogotá, para el cual, además, diseñó los vitrales. Su actividad se extendió posteriormente a Pasto, donde cooperó en el diseño y la construcción del Templo de la Catedral, en 1918, así como en la realización del pasaje Corazón de Jesús y del edificio del Palacio Episcopal. Asimismo, impulsó la construcción del Templo de Nuestra Señora de las Lajas, contribuyendo a la configuración de algunos de los espacios religiosos y arquitectónicos más representativos de la región.
Pedro Humberto Brüning (citado erróneamente como Antonio Döring), Sacerdote, Lazarista. Arquitecto de la Universidad de Colonia, Alemania. Su trayectoria arquitectónica en Ecuador, la realizo durante el trabajo misional de Monseñor Pedro Schumacher Niiessen (párroco de Samaniego en 1897), en Colombia (Nariño), su trabajo se ejecutó por el exilio político durante el gobierno de Eloy Alfaro. Se le atribuye el diseño y la construcción de la Catedral de Portoviejo (Ecuador), El Templo de San Antonio, en Ambato (Ecuador), así como el diseño del frontis de La Catedral de Pasto, (Colombia) en 1897; el Templo de Santiago Apóstol, Pasto (Colombia), el Templo de la Medalla Milagrosa, también en Pasto y el Templo de San Francisco de Asís de Samaniego, Nariño, en 1900. Su participación en estas obras permite advertir cómo los vínculos personales, la circulación de recursos y los proyectos religiosos se entrelazaron con la actividad arquitectónica y con la configuración material de distintos espacios de culto en Ecuador y Colombia.
Gualberto Pérez Eguiguren (1859- 1929). Arquitecto ecuatoriano de la primera promoción de la Universidad Politécnica Nacional del Ecuador, su trayectoria en Colombia (Nariño), se realizó por el exilio político durante el gobierno de Leónidas Plazas Gutiérrez de Cabiedes. Fue director técnico en la construcción del Santuario de Las Lajas en 1916, junto al maestro de maestros Lucindo Espinosa Medina, quien desarrollo los planos de construcción. Fue autodidacta, constructor, arquitecto y ebanista.
Sacerdote Juan Bautista Bucheli (1880-1920). Filipense, nariñense, arquitecto e ingeniero formado de manera autodidacta. Culminó la terminación de la obra del Palacio de la Gobernación de Nariño en 1920, diseñada por el arquitecto Gualberto Pérez Eguiguren. Diseñó y erigió el Puente del Socorro sobre el río Juanambú en 1890; terminó la construcción del templo de San Felipe en Pasto en 1904, iniciada por el arquitecto ecuatoriano Mariano Aulestia en 1869.
En el departamento de Nariño, entre los años 1904 y 1922, se configuró una marcada orientación hacia el progreso, visible tanto en la construcción de obras civiles como en la edificación y consolidación de templos religiosos. Este proceso estuvo acompañado por dirigentes que asumieron una concepción pragmática del desarrollo regional, orientada a la transformación material del territorio y a la consolidación de sus principales espacios públicos y religiosos, más que a la afirmación de intereses políticos exclusivamente personales.
En esta dinámica confluyeron actores regionales y nacionales, así como profesionales y agentes provenientes del ámbito internacional, bajo el liderazgo de destacados ingenieros civiles, arquitectos y políticos, cuyas actuaciones contribuyeron a imprimir al proceso de modernización regional, y una dimensión colectiva y proyectiva.




