La sangre de los libros de Santiago Posteguillo-Reseña

 

Hace algunos meses hice un breve comentario acerca de la Noche en que Frankenstein leyó el Quijote y terminé diciendo que quizá a futuro Santiago Posteguillo nos permitiría conocer una segunda parte, ya que la calidad del libro y su brevedad, quedaban en deuda con el lector interesado en profundizar su recorrido por varios de los grandes enigmas literarios de todos los tiempos.

Afortunadamente esa especie de plegaria esperanzada, surgida de la vida secreta de los libros, llegó al autor, ya que sólo un mes después de la reseña del Frankenstein lector, Editorial Planeta puso en circulación el volumen que me ocupa ahora: “La Sangre de los Libros”, una nueva colección de textos a través de los cuales este español nos hace reconstruir escenas de asesinatos, suicidios, duelos, condenas a muerte, guerras, eclipses, vampiros, juicios, y en suma, escenas de apasionantes misterios, que se han escondido siempre tras las páginas impresas y que marcaron la vida, la gloria y también la tragedia de sus autores, desde la antigüedad romana hasta el siglo XXI.

Asistiremos de esta forma al feliz encuentro que el azar deparó entre Francesco Petrarca y los discursos de Cicerón; participaremos absortos en la búsqueda del Final de la Divina Comedia de Dante Alighieri, y pasaremos así por otras tantas aventuras, hasta que un célebre calambur de don Francisco de Quevedo nos arranque una sonrisa, como lo hizo hace ya siglos con la Reina Mariana de Austria.

 Habrá tiempo para ver a Samuel Taylor Coleridge, el gran poeta inglés del siglo XVIII, presentando durante la primavera de 1798, el que quizá fue el poema más importante  del romanticismo británico: “The Rime of the Ancient Mariner – La balada del Viejo Marinero”, y seremos testigos de cómo este poema logró trascender su época, hasta llegar a la década de los ochentas en el siglo XX y convertirse, para asombro de muchos, en uno de los himnos del heavy metal moderno.

 Los lectores no dejarán de volver sobre las páginas y revivir una vez más el sufrimiento de Charlotte Brontë al escribir su célebre Jane Eyre; se cuestionarán sobre las raras circunstancias que rodearon la muerte de Edgar Allan Poe, maestro de lo extraño y lo macabro;  leerán en el destino de Stevenson cuya tumba sigue mirando al mar del que tanto habló en sus escritos; irán a la Rusia Zarista para recrear el épico final de Pushkin en un duelo sobre la nieve blanca; escucharán con entusiasmo una vindicación de Emilio Salgari; y seguramente se unirán a la defensa argumental de insólitas reencarnaciones como la de Shakespeare en Fernando Pessoa.

 Santiago Posteguillo, demostrando por qué es uno de los novelistas históricos mejor recibidos por crítica y público de lo que va corrido de nuestro siglo, se las ingenia para plasmar en el papel otra serie de relatos cuyo objetivo es mover la curiosidad del lector para que vaya en busca de la buena literatura de verdad: “La que nos hace palpitar, la que nos emociona y nos transporta a otros mundos, la que nos parece más real que la realidad misma”, como lo anuncia desde el prólogo del libro; objetivo que muy seguramente se logrará, pues hay no pocos puertos por explorar, en este bien planificado viaje de escasas doscientas páginas, donde se rinde culto ala literatura universal.

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