Lideresa Nariñense, Graciela Bustos de Chaves, es El Personaje 10.

Graciela Bustos de Chaves

(Túquerres, 28 de mayo de 1938 – Bogotá, 15 de febrero de 2021)

Allá, a las verdes campiñas del Sur, a Túquerres, debe haber vuelto su espíritu bondadoso, a ese lugar donde aprendió a amar y a ser generosa al lado de mis santos abuelos Leonor y Guillermo, a correr sintiendo el viento constante en cuyos sonidos encontró el amor a la naturaleza, a las flores amarillas, a las aves, a las cuales nunca, jamás, pudo ver encerradas, porque entendió que en la naturaleza se encontraba la libertad plena; a esas aguas cristalinas que recorría la pequeña estancia en El Manzano ha vuelto su espíritu para purificar nuevamente una existencia que vivió a plenitud, para beber sus aguas límpidas, en un ejercicio obligatorio de retorno al lugar donde la piel y los demás sentidos aprenden a reconciliarse con el mundo.

Allá, a la fría y amorosa Ipiales, he emprendido su vuelo, lugar donde amó por vez primera con profundidad sacramental, donde aprendió a tener esperanza en todo, levantando la cabeza para divisar las nubes verdes que transitan sueños; la ciudad de sus cuitas y de sus alegrías adolescentes, donde la felicidad se tornó complicidad al lado de sus eternas amistades; a vuelto al lugar del reencuentro con su amado esposo Guillermo, cuyo nombre evocó hasta su último suspiro, el lugar donde inició el ejercicio inconmensurable del amor materno hacia sus 7 hijos, Germán Ricardo, Stella, Guillermo, Giovanna, Fabio, Mauricio y Carmen Helena, ha vuelto a la gran casona para tejer nuestros deseos y cobijarnos con su paciencia para alimentar nuestros sueños; donde gracias a su presencia, el patio era un océano donde poníamos a navegar nuestro destino y la huerta un amazonas para iniciar nuestras aventuras; ahí ha vuelto su corazón generoso para hacer su apostolado como Dama Gris en su amada Cruz Roja donde con una oblación sin límites enseñó a muchas mujeres del sur a aprender el oficio de la costura, con la que remendaba también nuestras primeras penas y angustias de corazones adolescentes, o como Concejal del municipio que hizo también suyo, para buscar alivio para los olvidados de la sociedad, ahí corre como el fragor de una violeta, porque jamás buscó honores ni hizo ostentación de los reconocimientos, por eso con su ejemplo nos transmitió siempre humildad, sencillez y modestia.

Su espíritu hoy ha vuelto a ese Güitungal de las quimeras, donde vivimos los días más felices y los momentos más dulces de nuestra existencia, vuela del Guáitara al Chiguacos, ríos donde alimentó nuestra ancestralidad, para percibir los aromas del arrayán que mezclados con el humo que salía de la cocina forjaron la fuerza de nuestros empeños, ahí vuelas libre, libre, libre, más libre que nunca nuestra Chelita del alma. Su alma se pasea por esta Bogotá que la acogió como suya, lugar donde nos mostró empeño, resistencia y la fortaleza de una muralla impenetrable; aquí nos demostró valentía frente a los dolores y las ausencias que se volvieron saudades, en su caluroso hogar se hizo nuevamente vientre para que su espacio se volviera cordón umbilical con ese Sur que nunca dejó de amar, desde este espacio capitalino volcaban las fragancias y los aromas que nos llevaban mágicamente a nuestra niñez.
Madre al fin, ha emprendido un viaje apresurado para brindar el candor y sus cuidados a nuestro adorado hermano Favio, quien la precedió en ese viaje que invoca las esencias. Vuela, vuela y vuelve a volar Chelita del alma, recibe en tu rostro ese viento que evoca la libertad que tanto nos enseñante a valorar, por eso nunca juzgaste a nadie, nunca nos negaste tu apoyo, aun en nuestros arrebatos de locura; fuiste, eres y serás siempre un Sol, y tu presencia vivirá en tus hijos, nietos, bisnietos, en tus hermanos, en tus familiares, en tus amigas, quienes todos nos unimos hoy para celebrar tu vida, por eso tu espíritu vivirá en cada uno de quienes te amamos, de quienes tuvimos la inmensa dicha de sentir todo tu candor. Vuela, vuela, vuela alto nuestra Chelita del alma.

Comentarios

Comentarios