¿Por qué marchan los jóvenes en Colombia? (Primera Parte)

Para darle un enfoque más preciso al titular de esta nota; me voy a apartar de las peticiones que están clamando los sindicatos, indígenas, campesinos y transportadores; ya que sus agendas y peticiones de alguna y otra manera se conocen y creo más pertinente, enfocarme en los JOVENES;  quienes a mi juicio  son los “verdaderos” protagonistas de esta “protesta social” que ya va para 50 días y que tiene unas causas más profundas que lo que algunos despistados piensan. De entrada quiero decir, que las “talanqueras” que el gobierno colombiano ha venido colocando para no iniciar con seriedad las negociaciones; se pueden interpretar más como una “medida desesperada”, orientada al desgaste de los que protestan; pero no en la búsqueda de las soluciones reales que Colombia necesita. Ya que como bien escribió Voltaire en su momento: “es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado” y claro que esta errado, porque no tiene respuestas.

Luego de escuchar a los líderes estudiantiles de esta protesta y hablar con algunos de ellos; así como de leer sus publicaciones de dónde me he acercado a lo que razonan; en consecuencia y valiéndome de algunas frases o grafitis que se han estampado en paredes y pancartas quiero aproximarme a lo que esta “envidiable” generación piensa, quiere y sueña. En una pared leí en estos días a propósito de sueños, lo siguiente: “MIENTRAS NO NOS DEJEN SOÑAR, NO LOS DEJAREMOS DORMIR” y claro que no nos han dejado dormir, pensando en que nuestra generación no alcanzó a cumplir nuestro deseo; ya que no fuimos capaces de lograr cambios de fondo para tener un mejor país; los cuales espero por el bien de esta sufrida nación, estos jóvenes “decididos” si los alcancen.

En la cara de estos jóvenes y en sus justos reclamos, puede entender también  otras consignas que leí y escuche en alguna marcha; en una decía: “ESTAMOS HARTOS DE SOBREVIVIR QUEREMOS VIVIR” y otra remataba exponiendo: “QUEREMOS MÁS OPORTUNIDADES Y MENOS SUBSIDIOS”. Para entender lo anterior es bueno recordar que Colombia tiene un índice de Gini de 0.526; esto simplemente significa que la riqueza se concentra en pocas manos; somos el país más inequitativo y con una distribución de ingreso más paupérrimo de América Latina y según los datos que publicó  el Banco Mundial (2020); Colombia es uno de los países más inequitativo y dispar del mundo, solo superado por Sudáfrica, Haití, Honduras, Ruanda y  Panamá entre otros.

Es por esto que los jóvenes reclaman por oportunidades para poder “vivir con dignidad”; ya que se frustran a diario por no tener acceso  a una buena educación y mucho menos consiguen empleo o generan su propio trabajo; ya que los cupos en las universidades públicas no son suficientes y acceder a una universidad privada es un “privilegio” de algunos pocos. Por otra parte si no se tiene la “preparación y experiencia” necesaria, o en la mayoría de los casos no acceden a una “palanca” o un político “amigo”, a quién tiene que comprometer su voto y hasta tu conciencia, no se obtiene ningún empleo. Los jóvenes saben que los “subsidios”, son otra forma para reproducir la pobreza no para acabarla; además que aumenta la “clientela”  para aquellos que quieren perpetuarse en el poder.

Para sustentar este “reclamo central”; es bueno revisar la información publicada por datosmacro.com y Migración Colombia; relacionada con el “éxodo” de colombianos en busca de mejores oportunidades; este ha sido un fenómeno creciente y heterogéneo desde la década del 60 del siglo XX y sus causas están profundamente ligadas a nuestros “interminables” conflictos internos y  la carencia de un ambiente propicio para construir proyectos de vida. Los colombianos que han emigrado se han ido a: EEUU, España, Ecuador, Venezuela (hasta 2014), Chile, Canadá, Italia, Francia, Australia, Reino Unido y Panamá entre otros destinos. Entre los principales motivos están la búsqueda de oportunidades laborales y estudio de calidad más asequible; se calcula que casi 5.4 millones de compatriotas se han ido del país; cifra más que elocuente y que sin necesidad de protestas un país “serio” ya lo hubiera erradicado.

Es por eso, que esta generación reclama con todo “derecho” por una educación de calidad y al alcance de todos los colombianos y eso se expresa claramente en sus consignas: “LA EDUCACIÓN NO SE VENDE, SE DEFIENDE”, “LA EDUCACION ES UN GASTO CUANDO TE QUIEREN IGNORANTE” y otra que dice: “LA EDUCACION Y LA SALUD SON DERECHOS Y NO MERCANCIAS”. De estas consignas y de mis conversaciones con los “jóvenes”,  se desprende claramente que quieren una “reforma profunda” del sistema educativo colombiano, en todos sus niveles, preescolar, básica, media  y la superior o universitaria.  La reforma que solicitan tiene que ver con gratuidad en todos los niveles; cualificación de maestros; actualización y renovación de programas educativos en relación con su pertinencia en el mundo laboral y productivo.

Uno de los líderes estudiantiles con quién hablé; no solo me enumeró las líneas gruesas de esta reforma; fue más allá y me explicó que los países que en el mundo tienen los mejores sistemas educativos, según el ranking PISA (Programme for International Student Assessment) son China, Singapur, Finlandia, Japón y Corea. Esta prueba adelantada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE de la que Colombia es socia) y se realiza cada tres años; es un examen mundial sobre las habilidades de los estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias.  Al contarme esto, me explicó que  los países mejor calificados, tienen casi la misma fórmula para impulsar el nuevo modelo educativo que Colombia requiere con urgencia.

Según mi joven interlocutor, los mejores sistemas educativos del mundo, coinciden en tres factores para potenciar su educación y a partir de ella propician el desarrollo social, económico y  productivo de sus respectivos países. El primer punto es que los “maestros” (no profesores o docentes) tanto en los niveles de preescolar, primaria, media y superior, tienen una alta cualificación y calificación. Esto es que los más calificados muchas veces están en los primeros niveles. El segundo aspecto se relaciona con potenciar el pensamiento transversal del alumno y su capacidad creativa mediante proyectos temáticos en espacios abiertos y el tercer punto es la “obligatoriedad y gratuidad”, desde los 5 hasta los 16 años; en muchos países como Canadá, Finlandia, Estonia e Irlanda, toda la educación es obligatoria y gratuita. De esa forma se cumple con los principios de igualdad de oportunidades, que ahora se están reclamando.

En una segunda parte expondré, lo que me explicaron los jovenes para financiar ese sueño de tener un mejor y más equitativo sistema educativo y otros puntos como las reformas estructurales, que requiere el estado colombiano en su conjunto.

Pasto, junio 11 de 2021.

Jesús Alberto Cabrera Zambrano

Investigador Regional.

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