Recrudece el conflicto en el Triángulo de Telembí

Amanece en Roberto Payán. El ruido de las lanchas que atracan en el pequeño puerto despierta al bebé de Agustina*, líder social de la subregión del triángulo de Telembí. Ella, sus dos hijos y su esposo duermen en una colchoneta sobre el cemento de lo que antes era un colegio y hace un año es un albergue para familias desplazadas. Para consolar al niño, Agustina busca la última botella que guarda con agua potable para preparar un tetero. Su esposo, con la luz del alba, baja al río por agua, busca comida y hace una fila en la letrina que comparten con otras cinco familias desplazadas. “El COVID es lo de menos”, dicen todos.

En el sur de Colombia, cerca de la frontera con Ecuador, está el triángulo de Telembí, una subregión del departamento de Nariño integrada por los municipios de Barbacoas, Roberto Payán y Magüí Payán, que por décadas ha sido escenario de conflictos armados. Allí, el 90 % de la población vive bajo condiciones de pobreza multidimensional —sin acceso de calidad a salud, servicios públicos o educación—, mientras que el promedio del país en este indicador es del 19 %, de acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación.

Después de la firma del Acuerdo de Paz, en 2016, se generaron expectativas en la región por las promesas de reparación que contemplaba lo pactado, así como por nuevos proyectos productivos y mayor seguridad. Sin embargo, desde 2018 las ilusiones comenzaron a desvanecerse por el recrudecimiento de la violencia. Desde entonces, grupos armados se empezaron a disputar las zonas que quedaron vacías tras las desmovilizaciones, generando desplazamientos que no han cesado. De acuerdo con estimaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF), organización que tiene proyectos de atención humanitaria en estos municipios, en el primer semestre de 2021 fueron desplazadas 21.106 personas en Barbacoas, Roberto Payán, Magüí Payán y Tumaco.

Como la familia de Agustina, la mayoría de la población desplazada ha llegado a las cabeceras municipales, mientras que otras comunidades viven confinadas, encerradas en sus veredas. También hay familias que se quedan en casas de amigos en veredas vecinas. Solamente en el municipio de Roberto Payán, según MSF, 12.902 personas están viviendo en condiciones precarias: 5.000 están confinadas en áreas rurales y 7.902 han sido desplazadas y hoy están pernoctando en albergues de la cabecera municipal. Esta última cifra casi duplica la de la crisis en Ituango (Antioquia), donde hace dos semanas 4.000 personas tuvieron que abandonar sus veredas.

Tomada de: El Espectador

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