Una empresa llamada Colombia

Este domingo 19 de junio los colombianos acudimos a las urnas con el fin de elegir al nuevo presidente de la república.  A estas alturas se hace imposible sugerir por quien votar; en cada conciencia se dibuja un nombre que recibirá nuestro apoyo electoral. De su capacidad, inteligencia, trayectoria y méritos dependerá el futuro de todos y cada uno de los colombianos. Un presidente no es otra cosa que un gerente que liderará procesos económicos, laborales, productivos, de desarrollo y progreso que permitan afrontar los duros y difíciles momentos que atravesamos y que se reflejan en nuestra pobreza, hambre, desempleo, inseguridad y atraso. La pregunta que hoy debemos formularnos es sencilla: ¿Cuál es ese candidato que nos garantiza y ofrece estas condiciones gerenciales?

En el caso hipotético que fuéramos dueños de una gran empresa, con múltiples y variados recursos, con la posibilidad de desarrollo y posicionada como una de las mejores en su entorno y región, ¿la entregaríamos para su administración a un profesional incompetente y sin la preparación suficiente? Estoy seguro que no, que haríamos nuestro mejor esfuerzo para que nuestra empresa quede en las mejores manos.  Nadie sería tan tonto e incompetente de feriarla al mejor postor por cuanto ya sabría de antemano que su empresa fracasaría o entraría en bancarrota en unas manos de esa naturaleza y condición.

Nuestra empresa se llama Colombia y durante décadas la hemos entregado a gobernantes o gerentes totalmente incapaces de llevar a cabo su cometido de progreso y prosperidad para todos.  Como resultado tenemos que más de veinte millones de colombianos viven en la pobreza, siete más en la miseria y unos cuantos más en una fluctuación económica y laboral que penden de un hilo para caer o sostenerse en un determinado estrato o condición social.

Hemos sido insensatos con nuestros propios intereses. Esta empresa llamada Colombia cuenta con todos los recursos naturales y se encuentra en condición de privilegio geográfica, climática,biodiversidad, oceánica, humana y cultural. En manos de un buen gerente nuestra Empresa Colombia nos permitirá alcanzar prosperidad y bienestar para nosotros en calidad de accionistas, socios y propietarios.

Depende de nosotros, de nuestro voto, de no quedarnos en casa mientras otros deciden a quien entregar la administración y gerencia de nuestra empresa más querida y estimada.  Colombia, una empresa por rescatar y valorar.

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