Para aventurarnos a proferir una expresión de este paradójico o exagerado tenor, nos parece lo más indicado apoyarla en unos contados testimonios que los estimamos de la mayor credibilidad, por la categoría de los personajes de quienes provienen; y, por cuanto fueron testigos presenciales del más lamentado y lamentable desastre de que nos da cuenta la historia. Una batalla considerada la más cruel, sanguinaria e inhumana de cuentas se libraron en aras de nuestra independencia del yugo español.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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