Amores faústicos

Por Sonia Truque Vélez

En Colombia el cuento como género literario ha tenido gran desenvolvimiento desde su inauguración con Tomás Carrasquilla con “A la diestra de Dios padre”, en 1897, que superó la tradición de cronistas y superó el cuadro de costumbres. A lo largo del siglo XX se dieron varios momentos del género como el grupo de escritores que en la década de los sesentas del siglo XX lograrían posicionarlo en el ámbito latinoamericano. Surgen nombres como Manuel Mejía Vallejo, Álvaro Cepeda Samudio, Elisa Mújica, Gabriel García Márquez, Germán Espinosa, Carlos Arturo Truque quienes en su momento publicaron cuentos magistrales.

La década de los setenta del siglo XX supuso el definitivo decantamiento y se empezó a hablar del cuento colombiano en igualdad de condiciones con el resto de américa latina. Es cuando aparecen libros de cuentos memorables como “Lo Amador” de Roberto Burgos Cantor, “Bahía Sonora” de Fany Buitrago, “El festín” de Policarpo Varón, “Olor a lluvia” de Luis Fayad, “Bomba Camará” de Humberto Valverde.

Posterior a esto, ya entrados los ochentas y hasta la fecha Colombia no deja de escribir cuentos. Se ha superado la presencia del “Boom” y hay una clara intención urbana, se apropia de técnicas y con el rock y la salsa, el cine y las tecnologías, sus escrituras entran definitivamente al diálogo internacional. Como sería interminable la lista de cuentistas no puedo dejar de mencionar a algunos que indudablemente ya ocupan un importante lugar como Andrés Caicedo, Fabio Martínez, Lina María Pérez, Consuelo Triviño, Julio Olaciregui, Alejandro López,  Evelio José Rosero, Marvel Moreno, entre tantos nombres.

Dos nombres sin los cuales no se puede hablar de cuento latinoamericano y a los que escribimos cuento le debemos la audacia y las herramientas con las cuales escribirlos: Juan Rulfo y Julio Cortázar. El primero hizo estallar el relato tradicional y mostrar al lector solo los restos, estos restos por su misma fragmentalidad, por su aislamiento, por el silencio que los rodea, logran una infinita capacidad de sugerencia. Ya no hay argumento, sino la sucinta narración de unas pocas acciones yuxtapuestas y cuyo denominador común, como en Chejov, es una única atmósfera, intensamente lírica. Julio Cortázar es el más grande cuentista del siglo XX. Se puede decir que no escribió cuento malo. Planteaba que el cuento a diferencia de la novela siempre gana por puntos y que el cuento como en boxeo debe ganar por knockout. Planteaba también la ruptura tradicional del cuento cerrado y propuso la estructura abierta.

Édgar Bastidas Urresty es un intelectual nariñense que ha dedicado su vida a los estudios académicos que le han dado honrosas posiciones como rector y profesor titular de la Universidad de Nariño y profesor en la maestría en literatura de la Universidad Javeriana de Bogotá y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia.  Su dedicación a la literatura y la historia ha producido veintisiete libros que también abarca sus estudios de historia regional, ensayos filosóficos, una novela, poemas, ensayos históricos y literarios.

Los diez cuentos de libro Amores fáusticos, tienen el común denominador de contar vidas de hombres y mujeres que no logran una complacencia total con la vida. En “Dilemas” y “Fatalidad”  tanto él como ella terminan sus días con un vacío profundo él entregado al alcohol y ella víctima de un erotismo no gratificante. El Mundo infantil de Emilio, Dualismos, Celomanía, La eterna juventud cada texto va dando detalles de la vida de Emilio quien desde la infancia mostró las inclinaciones que lo harían persona: la lectura, sólida formación intelectual, cosmopolitismo y su inquieta vida sexual y afectiva. Emilio es un personaje muy inquieto por el sexo, en esto él mismo se compara con Casanova, nunca asume una relación permanente, prefiere encuentros esporádicos. Esgrimía que las relaciones sin compromiso eran las más duraderas. Tuvo encuentros con mujeres de muchos países. En Fémina surrealista vemos una mujer liberada que disfruta de su aspecto físico y su sexualidad que comparte con un marido complaciente y con el que terminarán suicidándose y dejando un hijo pequeño, resultado de una vida cínica. En La muerte anunciada, con Hernando como protagonista, es como si fuera la continuación de Emilio que aparece en algunos de los textos. Esta vez es el final de una vida colmada de conocimiento,  viajes, amores fortuitos, reflexiones y cuestionamientos filosóficos sobre el erotismo y la fugacidad del amor y la vida. Sueños premonitorios y Cenizaslos dos últimos textos, en el primero está Emilio con una experiencia paranormal, y el último relato habla de una mujer que busca su realización personal lejos de obligaciones conyugales. En los cuentos Bastidas Urresty, juega con rupturas espacio temporales, introduce varios puntos de vista y logra su intención.

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