Cómics estimulan y facilitan aprendizaje de la historia

La exploración de novelas gráficas –o cómics– como fuente documental optimiza el aprendizaje de esta área por parte de los estudiantes de educación media en Colombia.

Estas publicaciones contribuyen a que los jóvenes tengan una mayor diversidad de fuentes, no solo de personajes protagonistas vivos sino también de archivo, como noticias o investigaciones que han dejado aportes para la historia.

“Al utilizar la novela gráfica en las clases de historia, mediante ejercicios de análisis de fuentes el estudiante potencia la evaluación a partir de la identificar, contextualizar y corroborar la información, retomando ese amor por las investigaciones históricas, al imaginar y recrear los relatos cuando leen un cómic”.

Así lo asegura la docente de Ciencias Sociales Yenny Natalia Vargas Alejo, magíster en Historia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien en su investigación explora las posibilidades que brinda la novela gráfica en la enseñanza de la historia y la propone como herramienta pedagógica.

La magíster realiza una aproximación teórica del cómic y revisa la utilización de la caricatura en investigaciones históricas.

En el marco de su investigación, la docente trabajó con la novela gráfica Ciervos de bronce, de Camilo Aguirre, en la cual se narra la lucha sindical colombiana de finales de siglo XX y el rezago por la violenta persecución a la que se vieron enfrentados sus protagonistas en el intento de buscar una sociedad más justa.

La propuesta pedagógica comienza con una etapa en la que los estudiantes reconocen e identifican tanto los cómics como las novelas gráficas colombianas y extranjeras. Después utilizan como contexto los movimientos sindicales en Colombia, en relación con los cuales los jóvenes pueden seleccionar y relacionar algunas viñetas y categorías que les permiten mirar de manera acertada los procesos de lucha en el país.

“Uno de los objetivos era mostrar esas manifestaciones que fueron atacadas, pero que con el tiempo, cuando esos movimientos aprendieron a pronunciarse y llegar al público, dieron a conocer sus motivos de lucha”.

Según la investigadora, el imaginario de los personajes dibujados les permite a los jóvenes sentir mayor afinidad hacia la historia, ayudándoles a recrear la época, el contexto y los conflictos detrás de la narración.

Obras representativas

En los últimos años, en las estanterías de las bibliotecas y librerías se han abierto los espacios para exponer los trabajos de cómics y novelas gráficas de diferente índole, en las cuales se exponen los trabajos de superhéroes, ciencia ficción y memorias personales.

Además aparecen algunas obras más representativas de novela gráfica, entre ellas: Contrato con Dios, de Will Eisner; Maus, de Art Spiegelman; Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons; Batman, The dark knight returns, de Frank Miller y Klaus Janson; Palestina, de Joe Saco; Virus tropical, de Power Paola, y Ciervos de Bronce, de Camilo Aguirre.

Entre 2015 y 2017 se presentó en los Estados Unidos un incremento del 15 % en las ventas de cómics y novelas gráficas, una dinámica seguida en Colombia.

“Este fenómeno de crecimiento da cuenta de la llegada de nuevos lectores que encuentran en la diversificación de las publicaciones, obras que desean conocer y leer”, señala la magíster.

La riqueza de estos productos gráficos ha sido reconocida a tal punto, que son la base de algunas grandes películas y series en las cuales toman el relato de las viñetas y lo adaptan a otros formatos.

Por ejemplo la serie de 10 volúmenes titulada V for Vendetta, de Alan Moore y David Lloyd, publicada en los años ochenta y adaptada al cine en 2016 con el mismo nombre; o la serie de cómics The Walking Dead, escrita por Robert Kirkman y dibujada primero por Tony Moore y ahora por Charlie Adlard y adaptada al formato de serie televisiva en 2010 con el mismo nombre, entre otros casos en los que se ha sacado provecho a las viñetas.

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